Como conocí a Chögyal Namkhai Norbu

Por Alexandru Anton
Traducido: por Luis Nunez

En el año 2009, tuve una crisis vital que me llevó a detener mi formación como psicólogo clínico y casi todo lo demás que hacía. Recuerdo que estaba buscando la libertad; tal vez, sin saber realmente lo que era, y que – eventualmente- se manifestó a través de la práctica del shamanismo, haciéndome amiga de los tambores y los cantos de garganta siberianos. Esa fue la primera vez que oí hablar de Rinpoche al leer sobre los maestros de Vladislav Matrenitsky, que enseñaba el canto de garganta. Verdaderamente, disfruté esas experiencias que sucedían más allá del alcance de mi necesidad racional de entender todo. Luego, en el año 2012, un amigo me pidió que organizara un taller de sanación a través del sonido. Fue sorprendente porque aparecieron más de 10 personas .Este fue un punto de inflexión: comencé a centrarme en el trabajo con los sonidos y continué ofreciendo esos talleres donde la gente realmente podía manifestar su voz, escucharla, sentirla y tener experiencias a través de ésta.

Durante todos estos años de exploración experimenté con Yoga, Zen, algunas técnicas básicas de meditación, Reiki. Recuerdo haber hojeado  algunos libros de Dzogchen – particularmente- Las Letras Doradas y Las Tres Declaraciones de Garab Dorje. Algo había en esos textos que me atraía mucho. Especialmente, me gustaba la simplicidad de la visión y los hermosos poemas sobre la naturaleza de la mente, por ejemplo: la metáfora de la naturaleza de la mente como el gran cielo azul más allá de todas las nubes. Pero, todavía tenía muchas dudas al estar desgarrada entre buscar algo muy concreto y técnico, y disfrutar lo que era ´demasiado bueno para ser cierto´ presente en las  metáforas del Dzogchen.

Nada sucedió, y permaneció en algún lugar en el fondo de mi mente.

Luego, en el año 2013, estaba co-coordinando un taller con un amigo mío que – en algún momento- tocó algunas canciones de relajación mientras estábamos  acostados sobre nuestras espaldas. Una de las canciones era ´Descansar en la gran Paz Natural´ con palabras pronunciadas por Sogyal Rinpoche, inspirado en un poema de Nyoshul Khenpo Jamyang Dorje, y con un hermoso canto de fondo.

Las palabras que recuerdo hasta el día de hoy son:

Descansa en gran paz natural
esta mente exhausta
golpeada sin poder hacer nada por el karma y los pensamientos neuróticos,
al igual que la furia implacable de las olas golpeando
en el océano infinito del samsara.
Descansa en la gran paz natural.

Esto tuvo un efecto tan fuerte en mí que, cuando fui a casa y visité el sitio web de Merigar del Este, vi que había un retiro con Rinpoche y empecé a pensar en ello. Todavía sentía un poquito de que ´era demasiado bueno para ser verdad´; pero luego, vi un enlace de la película “Mi reencarnación” y otras cosas más …e hice clic al ver a Rinpoche como un maestro tibetano y como un ser humano, experiencia a la que no había tenido acceso antes en mi vida.

Ahi pensé: “Tengo mucha curiosidad sobre el Dzogchen , al mismo tiempo que estaba conectada muy fuertemente con el sonido. ¡Rinpoche se ve como una persona muy agradable, viene para hacer un retiro aquí en Rumania y es bastante mayor! ¡Debería ir!”

Y fui. Era el año 2013. Además, tuve otra experiencia asombrosa cuando iba cada día a las sesiones de enseñanzas de Rinpoche. Sentía gran conexión con él y con muchos de los participantes. Lo que más me impactó fue la increíble atmósfera que sentía durante las enseñanzas, que era tan intensa y más allá del tiempo y del espacio. Era la increíble energía que sentía a través de la presencia y la voz de Rinpoche.

También estaba por primera vez en un ambiente internacional junto a miembros de la Comunidad procedentes de muchos diferentes países que se unían en el retiro de Merigar Este. Recuerdo haber solicitado el programa de intercambio de trabajo y de asiento en el Equipo de Registro, a través del cual pude conocer a todas aquellas personas. Todo se movía alrededor mío. Había una “cosa” invisible sucediendo que sólo pude reconocer recién hacia el final del retiro. Recuerdo a Paula de Polonia y a Mira de Rusia acercándose de repente y diciéndome: “¡Hola Alex! Tienes buenas habilidades de comunicación y disfrutas trabajando con la gente. ¿No quieres ser asistente del Gakyil Azul?” Las dakinis me acorralaron y no tuve oportunidad de escapar. Así fue que les dije que sí, y que luego en el 2014, me convertí en uno de los Azules de Merigar Este. 

Merigar Este, girasoles del Gar

Merigar Este, girasoles del Gar

Esa fue una experiencia muy fuerte para mí ya que -como nuevo practicante en una pequeña comunidad- no había tenido mucho contacto con la Comunidad Internacional. Comenzar a contribuir con el trabajo del Gakyil abrió mis ojos un poco más sobre las muchas cosas que suceden en la Comunidad Dzogchen, acerca de las que no tenía idea alguna.

Podría sonar raro, pero es cierto: descubrí el espíritu de la comunidad fuera de mi país natal.

Durante mi primer retiro en Merigar Este , en el año 2013, y tocado por las cualidades mágicas del Mar Negro, comencé una relación con una mujer checa. Pasaríamos tiempo juntos en Rumania y en Praga. Fue una oportunidad para conocer de cerca a la comunidad checa y de tener una experiencia de primera mano sobre lo que sucede cuando la comunidad es fuerte, la gente se dedica y colabora. Fue muy útil para mí, ignorante asistente del Gakyil Azul, quien- de otra manera- no habría tenido mucha información sobre lo que significa la Comunidad Dzogchen. También, podría regresar a Rumania lleno de confianza e inspiración sobre lo que era posible hacer allí con nuestra relativamente pequeña y dispersa Sangha.

Conexión checa

Conexión checa

Esto me llevó a visitar a Phendeling, el hermoso Ling checo ubicado en las verdes colinas. Allí, asistí a un retiro allí con Jakob Winkler y pase más tiempo de calidad con amigos que también pasaron a ser practicantes. Así, muy rápidamente, comencé a tener más y más sed de conocer a los practicantes y de ir a retiros y viajar. Conseguí mucho más que esos deseos.

Me reuní con la comunidad eslovaca y fui en un programa de intercambio de trabajo a Wangdenling, dentro de la maravillosa reserva natural de las montañas eslovacas. Pasé mucho tiempo de calidad allí, averiguando sobre la historia del Ling y de la comunidad local, sus desafíos, soluciones y aspiraciones. Todo fue muy fascinante, porque en Rumania no había realmente un grupo bien formado de practicantes que pudieran llevar a cabo un proyecto en curso, excepto cuando Rinpoche venía y muchas personas se dedicaban a la organización de dicho evento.

Tiempo de calidad en Wangdenling, República Checa

Tiempo de calidad en Wangdenling, República Checa 

A partir de esto, me surgió otra idea de viajar a todos los Lings -al menos- los de Europa para conocer a la gente de allí, tener la sensación del lugar y experiencias de primera mano. Aún estoy “trabajando” en esto. Siento que es algo muy importante porque no interesa cuán buenos practicantes somos porque aún estamos limitados por la concreción del espacio-tiempo de nuestras vidas, sin información de las vidas, los desafíos y las soluciones descubiertas por otros practicantes de otros países. Todo ha servido para mí como un gran ejemplo acerca de cómo la Enseñanza puede ser integrada en las circunstancias más inimaginables.

En pocas palabras, así fue cómo conocí a Rinpoche y me uní a la comunidad, y cómo me fue después. Estoy entrando en mi tercer año como Gakyil Azul y puedo decir que puede ser muy desafiante abrir la mente; pero estoy muy agradecido por todas las oportunidades que se manifestaron para mí en relación a esto. Los años pasan, los retiros van y vienen y la vida sigue. Yo continúo con mi viaje sonoro y me vuelvo más y más nómade. La siguiente parada es Dzamling Gar, y estoy muy curioso y emocionado.

¡ Agradezco de corazón a Rinpoche y a la Comunidad Dzogchen Internacional!