Fallecida – Beata Debarge

En Memoria de Beata Horodenska Debarge

En la mañana del 22 de diciembre del 2015, nuestra Hermana del Vajra Beata Debarge falleció en la unidad de cuidados paliativos del Hospital de Figeac, de Francia.

Beata nació en Polonia en el año 1958. Su madre murió cuando ella tenía 16 años. Al cumplir 18, Beata fue hospitalizada y permaneció en coma durante 21 días. Justo cuando los médicos habían dicho que ya no había más esperanzas, Beata despertó. Estudió castellano en Varsovia. En 1981, se casó con un hombre francés y obtuvo la nacionalidad francesa. Como quería huir del régimen comunista de Polonia, se fue a vivir a Francia. Su padre falleció un año después, pero ella no obtuvo la autorización del régimen comunista para poder asistir al funeral.

Beata vivió hasta el año 1986 en París donde continuó sus estudios de castellano y de temas comerciales. Después, inició su propio negocio en el que le fue obtuvo bastante éxito. En 1989, después de una grave enfermedad y de haber sufrido la ruptura de su matrimonio, se trasladó a Londres donde permaneció hasta el año 1992. Luego, viajó a India y conoció a Chögyal Namkhai Norbu en Nepal. Más tarde, se trasladó a Rusia, a Italia y a Francia con el fin de seguir y de estudiar las enseñanzas Dzogchen. Mientras desarrolló un negocio de compra de joyas y de telas en India, que luego vendía en Francia. Después que dicho negocio terminó mal, Beata fue contratada por una firma de perfume francés para que manejara las ventas en Rusia. Asi trabajó hasta el 2003 en lo que denominaba como su “super trabajo”. Esta tarea le gustaba, pero –al mismo tiempo- le resultaba muy estresante; y además sufrió un ataque de la policía de Moscú.

Desde el 2003 hasta el 2011, Beata vivió en Margarita, donde compró una casa y trató de comenzar una nueva vida dentro de la Comunidad. Amely Becker me contó que se sentía inspirada por el espíritu pionero y el entusiasmo que Beata irradiaba, ya que tenía mucho coraje y era muy competente. Pero, muchos de sus proyectos salieron mal y terminó siendo víctima de un ataque sangriento adentro su casa, donde casi se muere.

En el 2011, Beata volvió a Francia; pero el trabajo y las relaciones no salieron bien, por lo cual, decidió mudarse a Tenerife. Allí, las cosas también resultaron difíciles. En el 2012, retornó a Francia (a Dordogne), donde comenzó un negocio de venta de ropa a través de internet. En el 2014, fue diagnosticada de cáncer (en un estadío avanzado); por lo cual realizó varios tratamientos de naturopatía tratando de curarse a sí misma. Mientras, permanecía trabajando ya que solía decir : “me siento viva cuando trabajo”.

A Beata le gustaba vivir en lugares rodeados de naturaleza y perros. Por eso, decidió vivir en el sur de Francia y no en una ciudad superpoblada como París. Beata amaba a los perros de sus vecinos que la acompañaban en sus caminatas diarias antes y después de enfermar. Uno de ellos permaneció al lado de su cama, haciéndole compañía cuando ella se sentía débil y sola durante el último período de su vida.

Laura Yoffe (de Argentina) me contó: “Solíamos hablar en forma periódica a través del Skype, hasta que ella entró en la unidad de cuidados intensivos a comienzos de diciembre, antes de fallecer. En nuestra última charla, Beata me dijo que sentía muy contenta, e incluso reía al expresar lo agradecida que se sentía hacia el Sangha de Dzogchen que le enviaba hermosos mensajes a través de emails y del Facebook. También me dijo que se sintió muy emocionada cuando muchos Hermanos y Hermanas del Vajra le mandaron dinero para ayudarla cuando ya no podía seguir trabajando; y cuando varios la visitaron en su lugar distante del sur de Francia.”

En marzo del 2015 entré en contacto con Beata a través de Norbunet. Traté – a través de la hipnosis/ de ayudarla a aliviar su dolor. Hablábamos y hacíamos práctica todos los días a través del Skype. En mayo, la visité durante una semana, y ¡tomé uno de sus mejores vinos! Continuamos practicando juntos durante todos los días hasta el 8 de diciembre, cuando entró en la unidad de cuidados paliativos en la que pasó sus últimos días. Desde ese entonces, no pudimos comunicarnos más.

Me siento honrado de haber podido acompañarla durante esos nueve meses. Ella era corajuda, aguda como un filo de una navaja, y no tenía un trato fácil con las personas. Yo aprecié su sentido del humor, tirando hacia el humor negro.…

Beata me dijo que sólo había algo que lamentaba: no haber practicado más. ¡Anoten esto! ¡A aprender de ella !

Mi amada Hermana: gracias por compartir conmigo los últimos meses de tu vida. Lo que hicimos juntos fue muy inspirador y hermoso. ¡Que tengas buen viaje! ¡Estoy seguro que así será!

Guido Blondelle