Khaita – Integrando con el movimiento

Chögyal Namkhai Norbu

Dzamling Gar, Tenerife, la tarde del 31 de diciembre, 2017

¡Buenos días a todos en todas partes! Hoy, mientras esperamos la llegada del Año Nuevo, vamos a hacer Danzas Khaita . Pero antes de comenzar, yo quiero explicarles un poco sobre Khaita. Ya les dije qué es Khaita y cuán importante es para los practicantes de Dzogchen. Nosotros aspiramos ser practicantes de Dzogchen, y en ese caso, lo más importante es que integremos todos los aspectos de nuestro cuerpo, voz y mente en contemplación. El primer método para integrar y más efectivo es ´estar presente´. Si tratamos de estar presentes cuando bailamos Khaita, ésa es la práctica. Es mucho mejor que estar sentado en algún lugar durante una o dos horas recitando mantras, porque Khaita está dirigida al estado de contemplación.

Todos los cantos tibetanos que elegí [para las danzas Khaita ] son particularmente muy significativas para proteger la cultura tibetana. Para poder aprender estas danzas – antes que nada- tenemos transcripciones [de estas canciones] relacionadas que incluí para los occidentales, porque yo sé muy bien que ustedes no pueden leer tibetano. Las transcripciones que hice no son distintas para cada país. Por ejemplo: en los centros de Dharma de cada país hacen transcripciones según su estilo propio. Sin embargo, eso no corresponde con la pronunciación tibetana. En tibetano, si ustedes no pronuncian correctamente, puede pasar que no los entiendan. Particularmente, cuando hacemos los Rituales de los Guardianes, leemos en tibetano lo que estamos ofrendando, lo que estamos solicitando, las acciones que pedimos. Por eso, es muy importante que pronunciemos muy bien las palabras. Hay muchas palabras que en tibetano tienen un sonido similar; pero si prestan atención se darán cuenta que son distintas. Por ejemplo:  phag sha significa ´carne de chancho,´ pero una palabra parecida como  pha sha significa ´carne del padre´. Entonces, pueden ver que si pronuncian de manera incorrecta, los guardianes pueden interpretarlos mal. Por eso, es muy importante que pronunciemos de manera perfecta.

Algunos occidentales pueden decir :- ¿ “Por qué no traducimos las plegarias en el idioma inglés para las personas que hablan inglés; en italiano para los italianos; y asi en más?”. Para las plegarias no funciona de este modo. Por ejemplo: tomen la Plegaria de las Siete Líneas. Originalmente, eran palabras de Guru Padmasambhava. Luego, durante siglos y siglos, practicantes tibetanos importantes las usaron en idioma tibetano; no en inglés ni en italiano. Incluso, si hubiese sido necesario, ellos no habrían sabido [cómo traducirlas]. Esta es un motive. Cuando hacemos plegarias, invocaciones, etc., es muy importante hacerlo en tibetano porque está relacionado con las bendiciones del linaje de todos esos practicantes. Segundo: cuando algo de eso es traducido, se transforma en algo muy extraño.

Yo recuerdo que muchos años atrás, cuando estábamos hacienda la práctica del Chöd, uno de mis estudiantes italianos me dijo:- “Yo traduje al italiano la práctica del Chöd que estamos haciendo así la podemos cantar en italiano.” Entonces yo la escuché. Sonaba realmente muy raro, aunque él había tenido éxito creando la misma estructura rítmica de cómo era en tibetano (¡ Y habia trabajado muchísimo!). Las palabras decían:- “¡Oh, ahora nos transformamos en una dakini colérica; ahora cortamos nuestra cabeza; ahora la ponemos adentro de la kapala arriba de tres esqueletos.” Tal vez, ése era el significado de esta práctica, pero -en tibetano- cuando hacemos ese tipo de práctica, hay una manera de usarla para poder comprender su significado; y cuando la escuchamos, no sentimos que es algo raro. Este es el motivo por lo cual no me gusta que traduzcan y canten cosas en idiomas occidentales. Antes que nada, porque no está conectado con la transmisión y, segundo, porque no funciona de esa manera.

Por este motivo, cuando comencé Khaita, traté de transcribir la pronunciación de todas las palabras en una transcripción universal para todos los de la Comunidad Dzogchen. Yo no inventé esto porque no soy experto en idiomas. Cuando el gobierno de Tibet oriental nos pidió a Kangkar Rinpoche y a mí que les enseñáramos idioma tibetano a los oficiales chinos, trabajamos en oficinas, y -en esas épocas- teníamos dos grupos. Un grupo de aproximadamente treinta estudiantes que venían desde Pekín sabían bastante bien tibetano porque habían estudiado en la universidad. Sólo necesitaban avanzar hacia un nivel superior con ayuda de Kangkar Rinpoche. Esta fue la primera clase. Luego, en la segunda clase, yo tenía -más o menos- 130 estudiantes completamente nuevos[al tibetano]. Yo no tenía ninguna experiencia de cómo enseñar en esas épocas. Había solamente un profesor de Pekín llamado Yüdachao que tenia mucha experiencia en enseñar idiomas a esos estudiantes. El había hecho una transcripción muy precisa en letras latinas de la pronunciación tibetana. Durante muchos días estudié esto, y aprendí cómo usar y escribir sonidos tibetanos usando esas letras. Luego, preparé toda la enseñanza y los libros de estudio para mis discípulos usando esa forma de transcripción.

Recuerdo muy bien esa transcripción ya que cuando comencé la Comunidad Dzogchen la usé en todas las prácticas como el Chöd y en otras más. Faltaban sólo unas pocas combinaciones de sonidos porque Yüdachao había desarrollado sólo ese sistema para el idioma general. Por ese motivo, yo inventé y -para completarlo- sumé unos pocos símbolos para palabras usadas en la enseñanza. Para aprender esta transcripción es suficiente con estudiar dos o tres días, y así podrán comprender todo lo que se necesita usar. Pero, siempre tendrán que practicar para ser capaces de leer correctamente.

Cuando comencé a juntar las canciones de Khaita, pensé que este sistema de transcripción sería muy bueno también para aprender y entrenarse. Cuando cantamos, podemos comprender un poquito del significado y la razón por la cual estamos cantando. Y -sobre todo- día tras día, podremos aprender cómo usar el sistema de transcripción. Esto resulta algo muy útil para muchas de las prácticas que necesitamos usar que están en tibetano. Este es el motivo por el cual preparé el primer libro de 108 canciones, el mismo número de cuentas que tiene un mala.

Después, yo preparé el segundo libro que contiene 180 canciones tibetanas distintas. Casi un tercio o un cuarto de estas canciones ya tienen sus correspondientes danzas; por lo cual, podemos aprender cómo los tibetanos bailan y cantan. Algunos de estas canciones tienen un significado maravilloso, pero no tienen ninguna danza. Por eso, les pedí a nuestros expertos en danza que traten de inventar algunas danzas nuevas. ¿Por qué junté ese segundo conjunto de 180 canciones? Cuando comencé a investigar la historia tibetana antigua, [ descubrí que ] para calcular cuántos años habían pasado desde el comienzo de la historia tibetana, los tibetanos usan una manera de contar los años que es parte de la astrología tibetana elemental. Por ejemplo: un ciclo corto consiste de doce años y está representado por doce animales, como ustedes ya saben. Esto se expande hacia un ciclo de sesenta años [combinando los doce animales y los cinco elementos], al que lo llaman  metreng, que es -más bien- el ciclo oficial. Luego, cuando combinamos el mewa [9 números con el ciclo del animal-el elemento] hay un ciclo mayor de 180 años llamado  mekhor. Esto es un método muy importante para entender cómo han pasado muchos años.

Por eso, yo quise hacer este segundo libro igual y con la misma cantidad de un mekhor, un ciclo mewa . Y transcribí todos esas canciones para los occidentales en idioma tibetano y con su traducción. Pero, si ustedes sólo leen la transcripción y versión tibetana, no podrán cantarlas porque los cantantes siempre le suman muchas palabras [ornamentales] para que esos cantos suenen más hermosos. La mayor parte de las palabras no están escritas; por eso, tienen que escuchar, comprender y sumarlas. Luego, [yo también desarrollé ] un tipo de sistema de símbolos para indicar la manera de cantar. Si ustedes miran el libro, podrán entenderlos. Yo preparé todo muy bien.

En los últimos años, hemos tenido muchas danzas nuevas– como las que estábamos bailando el otro día – que son más fáciles y simples. Por eso, yo estoy preparando un tercer volúmen: con casi 72 canciones que ya están listas; pero – aunque no estoy trabajando más en esto- si oímos alguna música nueva interesante con danzas, yo quiero sumarlas. Por esta razón, he hecho todo lo posible para tener [este otro grupo de] 180 canciones, de las cuales ya tenemos 72. Podemos usar este grupo y sumarlo durante muchos años.

Esto no es trabajar directamente con la enseñanza del Dharma como el Dzogchen. Tampoco es algo como investigar la historia tibetana, que también es muy importante. Pero, yo entendí que es muy importante que la gente aprenda esto. Y por ese motivo, me dediqué dia y noche a trabajar en las transcripciones y en todo lo demás. Me toma mucho tiempo preparar sólo una de estas canciones, pero yo dedico mi tiempo a esto. Sin embargo, cuando dedico mi tiempo y veo que las personas no están interesadas, me siento un poco molesto.¿ Por qué no entienden cuánto estoy trabajando, y que estamos cantando cuando hay posibilidades? Esto es algo muy útil que las personas deben entender. En general, casi todos los días tenemos Khaita: cantamos una hora y luego bailamos. Esto es, sobre todo, para practicar la lectura de la transcripción. Y luego, podremos entender el sentido verdadero de estas canciones. De este modo, estamos desarrollando Khaita.

Como ya les dije, aspiramos a ser practicantes de Dzogchen. En la práctica de Dzogchen necesitamos integrar todo, y no nos focalizamos en el principio de reglas o en sistemas como en los monasterios. En los monasterios no podemos bailar ni cantar, y si lo hacemos, luego debemos pedir para purificarlo. Yo recuerdo a un tibetano que se me acercó en un retiro y me preguntó: -“ Pero ¿cómo es posible? ¡Usted está en un centro de Dharma, en un camino espiritual y está cantando y bailando, lo que está prohibido en el monasterio!” Yo le respondí que nuestro modo de ver es distinto al de los monasterios. Este es un ejemplo de, si ustedes tienen conocimiento de cómo deben integrar, entonces el integrar con el movimiento es uno de los métodos mejores. Cuando integramos con el movimiento físico, eso está relacionado con el nivel de la energía, con la respiración y con la mente también.

Entonces, esto es una práctica muy simple. La consideramos como un tipo de práctica, no es que sólo disfrutamos y bailamos. Por supuesto que cuando bailamos junto con otras personas que conocemos, es algo muy lindo. Yo no me siento mal cuando estoy con muchas personas y estamos haciendo algo. Yo disfruto. Pero, -a veces- no puedo disfrutar debido a mi edad y a la condición de mi salud. Pero cuando es posible, hago lo mejor de mí para integrar lo más posible. Por eso, cantar y bailar es un método muy bueno para integrar. ¿Cómo cantamos? Cantamos con la respiración, con la melodía, que está relacionado con nuestro nivel de energía. Podemos aprender también y entender un poquito el lenguaje de la música porque, por ejemplo: en tibetano, hay muchas palabras relacionadas sólo con la danza.

Cuando comencé a escribir la Danza del Vajra, no sabía ni una palabra en terminología tibetana relacionada con la danza. Entonces, de a poquito, miré libros tibetanos y también pensé cómo debía ser. Y así, desarrollé el libro de la Danza del Vajra. Actualmente, cuando veo los libros de la Danza del Vajra ¡ me sorprende ver el éxito que tuve escribiendo todas esas cosas! Por ejemplo: cuando aprendía una danza a través de mis sueños, a veces no recordaba todo con precisión. Luego, me apenaba porque no podía escribirlo. Y más tarde, cuando me apenaba, tenía otro sueño repitiéndolo, o alguien bailaba conmigo mientras yo aprendía, y me explicaba en detalle cómo debía bailar. De este modo, yo podía desarrollarlo. En particular, en los libros tibetanos hay una danza de Kalachakra que no es una danza común, porque tiene un mantra, un mantra largo, y también es llamada Danza del Vajra. Entonces, cuando yo estaba escribiendo la Danza del Vajra, busqué el libro del Kalachakra . Yo nunca lo había estudiado, pero recordaba que existía. Y cuando estaba bailando y tenía que girar hacia la derecha o a la izquierda, con distintos modos de girar, hallé y aprendí los nombres de estos giros en ese libro.

Más tarde, cuando estaba escribiendo las canciones de Khaita, algunas de estas canciones explicaban cómo era la melodía, cómo era el movimiento, etc. Así, empecé a entender muchos términos distintos que nunca antes había escuchado. Este es un ejemplo de cómo desarrollamos las cosas en forma lenta. Cuando pensamos que necesitábamos tener a nuestra disposición esas danzas Khaita, las llamamos ‘Khaita’Kha significa “espacio”; khai significa “del espacio.” Por ejemplo: mi nombre es Namkhai, no Namkha, por eso, significa “del espacio” o “del cielo.” Luego, como palabra de la melodía usamos taTa está muy difundido en las canciones y en las danzas tibetanas. La forma completa de la palabra es  yangta. Al comienzo, yo no sabía que ta también significa melodía, porque está escrita como la palabra que se usa para ‘caballo’; por lo que yo pensé sólo en eso. Pero en los cantos y en las danzas, ta quiere decir ‘melodía’ . Después, yo tuve la idea de crear el nombre interesante de Khaita. Muchos tibetanos que nunca estudiaron danza y que no están familiarizados con ese aspecto del significado, incluso aunque son eruditos, no entienden que significa “melodía del espacio.” En cambio, piensan que quiere decir “caballo de espacio”. Entonces se preguntan : “¿qué es caballo del espacio?’”

En la palabra lungta [bandera de oración en tibetano], ta se escribe del mismo modo que la palabra que se usa para caballo. Todos conocen ese término, porque  lungta está muy difundido. No quiere decir caballo, sino  lungta. En el centro de un lungta,  hay un caballo. En los tiempos antiguos de la época pre-budista del Bönpo, el caballo era el símbolo de la energía. Cuando querían decir que algo era muy veloz, decían “como un caballo.” Hoy en día, no usamos la palabra ‘caballo’, ya que -tal vez- decimos ‘avión’ o ‘cohete a la luna’, porque son más rápidos que un caballo. Pero en las épocas antiguas, el caballo era el símbolo de la energía y estaba relacionado con los otros cuatro elementos. En la antigua tradición del Bön, los cuatro elementos no eran tierra, fuego, agua y viento, ya que éstos eran considerados –simplemente- dimensiones en las que hay movimiento y vida.

Si ustedes miran detalladamente, un lungta pequeño tiene -en el centro- un caballo, y en las otras cuatro direcciones hay cuatro animales: un tigre, un león, un dragón, y un garuda – los símbolos de los elementos. En los antiguos tiempos del Bön, el garuda era –básicamente- el símbolo de la energía. Un garuda es una deidad que representa el fuego, porque ese animal se mueve en la dimensión del fuego. El tigre es símbolo del elemento aire, porque el tigre vive en la selva donde hay mucha madera. En la astrología elemental, como también en la tradición china, la madera corresponde al elemento aire. El león de las nieves representa el elemento tierra. Los tibetanos creen que este animal vive en montañas altas llenas de nieve, en la dimensión de la tierra. ¿Cómo se corresponde la tierra con el monte Kailash o el monte Everest? Tenemos una tierra muy suave que se convierte en algo como una roca, y después en algo como un cristal. Por ese motivo, las montañas muy altas permanecen de este modo durante siglos y siglos. Y en las montañas altas, la nieve permanece como es. Entonces, éste es el elemento tierra. Después, tenemos el dragón, que es considerado como animal de agua. En general, en el mandala tibetano, el  chusin está presentado como un poderoso animal de agua; pero en un sentido real, el chusin y el dragón son del mismo principio. Por eso, el dragón representa el elemento agua, porque su origen y su dimensión verdadera es el agua. Como tenemos esos elementos, necesitamos desarrollarlos. Y para eso, preparamos lungta.

Transcripto por Rita Bizzotto

Editado por : Rita Bizzotto y Liz Granger

Traducido por: Laura Yoffe