Bajo la gran carpa blanca

El retiro de Ati Yoga celebrado en enero en Tenerife comenzó bajo un cielo azul claro, interrumpido de vez en cuando por nubes grises, inofensivas en los días siguientes. Cada día, poco después de finalizar las danzas Khaita, el sol se hundía en el mar azul, ofreciéndonos un espectáculo impresionante, iluminando el mar y el cielo con hermosos matices dorados y anaranjados.

Hasta hoy, muchos practicantes que han estado viniendo a Tenerife durante años, se han sentido cada vez más como en casa con cada visita. Vivimos y pasamos el tiempo en la isla relajadamente, sabiendo ahora a qué lugares ir a comprar o adónde ir a tomar sol. Después de las sesiones de enseñanza, nos reunimos en el café Delek para comer, cantar y trabajar con la computadora. Sentimos ahora          que la isla es parte de nosotros, parte de lo que amamos como si fuera nuestro segundo hogar, adónde vamos a seguir las enseñanzas y el lugar hacia el cual podemos escapar un poco del amargo frío del norte.

Este retiro que tuvo lugar desde el 16 al 20 de enero, titulado “Introducción a la naturaleza de la mente”, fue esencial y enriquecedor. El Maestro reiteró los conceptos fundamentales, invitando a aquellos que estaban presentes a preguntarse a sí mismos por qué estaban allí, para continuar explicando la esencia de la enseñanza Dzogchen con palabras precisas y medidas.

Cada mañana, la sesión comenzaba con la práctica de la A y el Canto del Vajra. La primera sesión fue una introducción donde el Maestro explicó los conceptos esenciales, de gran utilidad tanto para los practicantes más antiguos que pudieron escucharlos de nuevo, como para muchos de los participantes nuevos. Después, Chögyal Namkhai Norbu dio el lung del Tun corto explicando brevemente la práctica. El segundo día, Rinpoche explicó con precisión admirable, las diferentes tradiciones del budismo tibetano, importante de saber por todos los interesados en la enseñanza. El tercer y el cuarto día, introdujo los conceptos de la base, la vía y el fruto en cada una de las diversas tradiciones, desde el Sutra hasta el Dzogchen, como también otros elementos básicos de la enseñanza.

Bajo la sombra de la gran carpa blanca podíamos seguir la enseñanza vestidos con ropas ligeras, ya que la temperatura era la justa, no hacía ni demasiado calor ni demasiado frío. Al final de cada sesión, los practicantes podían disfrutar los muchos placeres de la isla, desde pescado fresco recién sacado, hasta visitas al impresionante volcán del Teide.

Los retiros en la isla de Tenerife son siempre una experiencia placentera y refrescante. Estamos esperando el retiro de Mandarava de febrero donde muchos practicantes tendrán la oportunidad de estar presentes y disfrutar las enseñanzas de nuestro Maestro y los hermosos atardeceres que el Océano Atlántico nos ofrece.

Por : Matteo Maglietti
Traducido por : Dragana Lukic Tesanovic