La historia de Martin – Cómo conocí a Chögyal Namkhai Norbu

avatar-1Mi nombre es Martin Fernandez Cufre. He orbitado alrededor del Sol 39 veces en este extraño carruaje cósmico azul en el que todos cabalgamos. Nací en una de las secas pendientes del sur, en la ciudad que llamamos Buenos Aires, en el país que denominanos Argentina. En esta ciudad donde nací y crecí, fui a la escuela y luego comencé a estudiar Filosofía; pero —a mitad de camino— cambié de facultad a la carrera de Psicología. La abstracción de la Filosofía es muy rica e interesante, pero en ese momento de mi vida, para mi mente que ya tenía tendencia a la intelectualización, fue demasiado. Necesitaba trabajar con algo más cercano a lo concreto de la vida humana y a sus experiencias de alegría y sufrimiento, sin dejar de lado los procesos de aprendizaje, evolución y sanación, o la apertura al gran misterio de la vida que yo sentía intuitivamente como la llave de nuestra experiencia.

Estudié Psicología y, particularmente, fui a escuelas terapéuticas de Psicología Analítica Junguiana y luego Gestalt. Mi mente tiene esa visión e inclinación poética básica, por lo cual, aunque la Psicología es fascinante en el sentido del estudio de la mente, yo la hallé un poquito encerrada en los confines de la mente ordinaria. Por eso, tuve que explorar otras inspiraciones.

Al mismo tiempo seguía otros intereses. Me sentía inclinado muy fuertemente al arte, y por eso comencé a estudiar música a través de dos instrumentos: la guitarra y el piano. También empecé a aprender y practicar pintura y a explorar la poesía de un modo personal muy libre, lo que significaba que no estaba haciendo lectura de poesía ni publicando. Era —más bien— un proceso individual e introvertido. También sentí desde la adolescencia, más y más interés hacia las trasmisiones del conocimiento esencial que en Occidente son denominadas “esotéricas”. Cursé toda mi escuela primaria y secundaria en el Colegio San Agustín en Buenos Aires, pero —paradójicamente— tal vez inspirado por el impulso rebelde de San Agustín, no me sentía satisfecho con la instrucción religiosa. Podía sentir que había cierta verdad en un nivel profundo, pero claramente eso no era lo que me enseñaban. Era una especie de versión reducida de algo fundamental que yo sentía que ardía en mi sangre y en mi mente. Para ser honesto, era bien frustrante. Tenía la sensación de ser engañado, como se dice en Argentina, que “ me vendían un buzón”. También, a través de mis lecturas de esa época, principalmente de Hermann Hesse y Nietzsche, tenía atisbos de referencias de transmisiones de un tipo de conocimiento “primordial”. No el conocimiento de información o incluso el procesamiento, sino un tipo de conocimiento, que me parecía casi obvio, pero que no estaba lo suficientemente manifiesto .

Traduciendo a Jim Valby en Baja California, Mexico, 2015

Traduciendo a Jim Valby en Baja California, Mexico, 2015

Mis principales conexiones en ese sentido fueron tres: mediante el budismo zen, del “vínculo chamánico” de Carlos Castaneda, y de la Tradición Esotérica Occidental. Esta última hace referencia a linajes de conocimiento esencial activos en Europa que provenían de fuentes egipcias, babilónicas, judeocristianas y neoplatónicas (y que algunos afirman que viene de mucho antes, a través de los continentes míticos de la Atlántida y de Mu). Hacia el Renacimiento experimentaron un fuerte crecimiento, pero aún debían mantenerse como “no oficiales” debido a la presión política y religiosa. Yo estudié en algunas escuelas a distancia, principalmente las de Servants of the Light y Dragon Rouge, que conectan dichas fuentes occidentales con el conocimiento rúnico del norte de Europa. Pero mi principal influencia- en ese sentido- fue la Orden de la Aurora Dorada (Golden Dawn), una escuela esotérica establecida en Inglaterra en el siglo XIX que integra transmisiones y conocimiento de diferentes fuentes: Rosacrucismo, Masonería, Kabbalah, Tarot, Astrología, Alquimia, Gnosticismo en un marco coherente. Estudié allí durante 12 años, por lo cual fue una influencia muy poderosa. Tiene un sistema iniciático basado en la estructura del Árbol de la Vida de la Kabbalah, y cimentado sobre todas las fuentes mencionadas. Es bello, poderoso y tiene verdadero poder iniciático, al trabajar con símbolos energizados mediante visualizaciones, invocaciones y formas de deidades provenientes principalmente del panteón egipcio. También trabaja con sueños lúcidos e integra todo en un sistema simbólico-mágico basado en el Árbol de la Vida, e integrando también el Tarot, la Astrología y la Alquimia. Fue un tiempo fascinante de exploración y de aprendizaje, pero- sin embargo- en un momento comencé a sentir que algo estaba “trabado” o suspendido. El tiempo pasaba y algo parecía estar congelado.

Respecto a Castaneda: estaba bastante impactado por sus libros. Sentía que expresaban un conocimiento dormido, por lo cual se hace necesario contar con un buen maestro. Tuve mi primer Maestro que tenía una fuerte influencia de Castaneda, pero cuyo linaje era sudamericano. También, durante un tiempo, participé en un grupo de Tensegridad, que son movimientos y prácticas psico-energéticos que provienen supuestamente del linaje de Castaneda.

En relación al budismo, mi primera conexión fue a través de las fuentesdel Sutra. Nuevamente, aunque intuía un tesoro, sentía que algo importante estaba faltando. Aún no podía sintonizarme con esa frecuencia completamente. Fue a través de Alan Watts y de su libro sobre budismo zen y ch’an que la chispa creció realmente. Eventualmente encontré un sangha local organizada en torno a uno de los estudiantes de Taisen Deshimaru donde practiqué durante un par de años. Fue una excelente experiencia e inspiración que me acercaron a la fuente que sentía, pero que aún parecía evadirme. El zen es muy esencial en el sentido de ser muy “limpio” y de no estar cargado de complejidades simbólicas. Probablemente, es lo que mi mente necesitaba en ese momento.

Voluntario en la segunda visita de las Reliquias a Buenos Aires (2010)

Voluntario en la segunda visita de las Reliquias a Buenos Aires (2010)

En un momento, la sensación de suspensión o de estar “entre mundos” crecía. Todo parecía atascado, detenido, en una animación suspendida. No podía encontrar mucha motivación, ni en la psicología ni en las cosas que estaba haciendo. En un momento de dicho proceso, ocurrió algo que siento que fue como la chispa inicial que me acercó a la transmisión Ati.

Hay un conjunto de reliquias budistas que estuvo en gira durante varios años por distintos lugares del mundo. Yo no sentía una atracción muy fuerte hacia el budismo tibetano en ese momento, ya que lo percibía como algo demasiado religioso, con demasiados santos y dioses. En ese sentido, el budismo zen estaba más alineado con mi percepción: limpio y simple, sin cosas innecesarias. Entonces, fue cuando la Gira de las Reliquias llegó a Buenos Aires. Asistí sin ninguna expectativa en particular, hasta donde puedo reportar conscientemente, sólo para ver de qué se trataba. Para hacerlo breve: salí de allí con lágrimas cayendo por mis mejillas. Nunca había experimentado nada similar. Todas las reliquias parecían brillar desde adentro. Ese día, una de las guardianas de las reliquias me pareció una persona santa: parecía tener un tipo de luz en sus ojos. No sé que pasó entonces, pero algo pasó.

Después de esto, las cosas parecieron ocurrir por sí mismas a través de algún vínculo inherente, como si una cadena de eventos secuenciales se hubiera disparado desde ese contacto inicial. Conocí al Khenpo tibetano Losal Zangpo, que estaba en Buenos Aires proveniente de Tashi Jong, perteneciente al linaje Drukpa Kagyu. Siempre lo recuerdo con mucho cariño. Fue una gran inspiración. Después, conocí a un gran traductor y maestro residente en Argentina, cuyo nombre es Gerardo Abboud. Me enteré después que es alguien muy conocido dentro del mundo del Dharma, por ser el principal traductor de Su Santidad Dalai Lama, y de otros maestros Nyingma o Kagyu como Tsoknyi Rinpoche. Gerardo fue el catalizador preciso que necesitaba en ese momento. Como instructor es extremadamente claro, con una mente y palabras agudísimas, que no pierde nunca su gran humildad y fidelidad al linaje. Tenía un equilibrio de cualidades que realmente no esperaba encontrar, lo cual me llegó muy profundo. Comencé a ir a todas las enseñanzas que daba y a los retiros con los maestros que invitaba. Su centro en Buenos Aires, llamado Dongyuling, está vinculado directamente a un gran grupo de lamas de Tashi Jong (en la India). Yo tuve la buena fortuna de recibir enseñanzas de algunos de ellos.

No pasó mucho tiempo después de conocer a Gerardo antes de que quisiera profundizar en ese camino, con mayor compromiso y con otros practicantes que me dijeron que “tomar refugio” era el próximo paso. Además, aparentemente, yo no podría recibir la transmisión de prácticas del Vajrayana sin tomar refugio. Así fue que lo hice, y -dado que Gerardo era la figura clave en mi proceso- le pedí hacerlo con él y accedió.

Allí estaba yo en una fría mañana de otoño tocando el timbre de su puerta. Me recibió e hicimos esta ceremonia muy simple y corta, junto con Juani, la amorosa esposa de Gerardo, que también era una discípula devota y practicante, y un enlace muy valioso para muchos practicantes. (Lamentablemente, ella falleció el año pasado mientras Gerardo traducía un retiro de Tsoknyi Rinpoche en Tashigar Sur). Después de leer las líneas de los compromisos de la toma de refugio (en tibetano) Gerardo me aconsejó algo que seguí después y que continúo hasta el día de hoy. Me sugirió que, dado que tenía una buena pronunciación y parecía entender el tibetano fácilmente, que debería estudiar esa lengua.

Tashigar Sur, Dorje Drollo (2012)

Tashigar Sur, Dorje Drollo (2012)

Después de la ceremonia simple, mientras conversábamos relajadamente, Juani mencionó algo que me intrigó. Me preguntó si había conocido a un maestro tibetano llamado Chögyal Namkhai Norbu, que enseñaba Dzogchen de modo muy directo, y que tenía un centro en la provincia de Córdoba. Me dijo que, en base a mis intereses, probablemente encontraría útil su enseñanza. Pero me advirtió que la sangha era… “particular”. Por supuesto que esto sólo aumentó mi interés y mi curiosidad. Investigué un poco en internet y me enteré que -justo en ese momento- Rinpoche había terminado un retiro de Mandarava en Tashigar Sur pero que, como su computadora había sido robada en Venezuela, no quería regresar a ese país, y había extendido su estadía en Tashigar Sur, agregando inesperadamente otro retiro basado en un terma llamado Lhalung Sangdag, con una práctica de Vajrapani pacífico y colérico. Esto era en mayo del 2010. Un amigo del sangha de Gerardo me insistió que debíamos ir al retiro con Rinpoche. Esto era curioso porque este amigo era un férreo practicante del Vipassana, fanático del enfoque Hinayana, que no confiaba demasiado en nada más allá del Mahayana clásico, pero –al mismo tiempo- era un devoto discípulo de Gerardo.

Alrededor de ese momento (no recuerdo exactamente cuándo), tuve un sueño muy lúcido e intenso. Era muy largo, por lo cual lo voy a resumir. Estaba en un país extraño buscando algo. Después dentro de una casa, alguien me dice muy claramente: “Estás a punto de conocer a tu verdadero padre”. Sentí un shock eléctrico. Pasaron varias cosas, pero eventualmente llegué volando a una enorme y extraña construcción hecha de madera, que parecía una pagoda. Sobre ella brillaba un enorme símbolo dorado y junto a este había una figura que identifiqué como un maestro. Años después, cuando llegué al Salón Vajra de Tsegyalgar Este (en los Estados Unidos), sentí un escalofrío cuando vi el techo del salón desde abajo porque reconocí que era el mismo lugar de mi sueño. Además, sobre el Salón Vajra brilla un enorme símbolo dorado Longsal. Desde entonces, tuve todo tipo de sueños extraños con Rinpoche, incluyendo una serie de sueños muy curiosos y detallados sobre China, que aún son un misterio para mí.

Fue así que en mayo de 2010, otros tres practicantes y yo cargamos mi auto como nunca había sido cargado antes, y partimos desde Buenos Aires hacia Tashigar Sur en un viaje mítico. El viaje fue una aventura en sí misma. Y cuando finalmente llegamos, la conexión fue clara desde el principio. Cuando finalmente conocí a Rinpoche en persona, todo vestigio de duda se desvaneció. Cada palabra que El mencionaba era como un reflejo de una voz que había estado dormida en mí, esperando sólo la circunstancia para emerger. Había tenido mucha experiencia práctica y teórica con cuestiones esotéricas, así que las enseñanzas sobre energía, colores, sonidos y los elementos me resultaron muy claras. Era como si estuviesen encontrando su lugar en una transmisión viva. Tuve conexiones fuertes con otros maestros, pero siempre Rinpoche, su transmisión y la vibración viva de la A son el portal de la magia primordial de todos los mandalas.

Aprendiendo la Danza del Vajra en Tepoztlán, México (2014)

Aprendiendo la Danza del Vajra en Tepoztlán, México (2014)

He estado más y más conectado con entrenamientos vinculados al cuerpo como, por ejemplo : artes marciales y danza. Algo interesante es que hubo un gran salto cuando finalmente aprendí desde el 2014 las Danzas del Vajra. Entonces, la experiencia del mandala realmente tomó otra dimensión. Yo había partido desde mi país de nacimiento (en el 2013) por invitación de Keith Dowman a México para traducir al español su traducción del Tesoro del Dharmadhatu de Longchenpa (que está ahora publicada en español como “Espaciosidad” por Amazon). Este fue el comienzo del viaje global que aún continúa. Después de 2014, el viaje se hizo realmente global y terminé visitando y viviendo en varios países, incluyendo -por supuesto- México, pero también en Costa Rica, Estados Unidos, Italia, España, República Checa, Turquía, Rusia, Tailandia. En casi todas partes encontré excelentes conexiones con la Comunidad y con mis queridos Hermanos Vajra.

Ahora trabajo en traducciones en diferentes partes del mundo, siempre que tenga conexión a Internet. Colaboro con traducciones de Dharma, estudio y practico idioma y caligrafía tibetana (gracias a la increíble guía de Fabian Sanders, Margherita Pansa y Giorgio Dallorto). En enero del 2017, fui autorizado por Rinpoche (en Dzamling Gar) como instructor de Yantra Yoga. El camino se ha ido transformando en un sueño variado y, a veces caótico, pero siempre, siempre, Rinpoche y la transmisión son el centro del mandala. Me siento infinitamente agradecido a Él y a todos los Hermanos y Hermanas del Vajra y aliados, conscientes o inconscientes de ello, que han participado en este extraño camino, y que siguen haciéndolo.

Traducido por : Martin Fernandez Cufre