Los 27 Compromisos de Chögyal Namkhai Norbu

Namgyalgar, Tercer Nivel de Entrenamiento, 31 de Marzo del 2000.

Namgyalgar, Tercer Nivel de Entrenamiento, 31 de Marzo del 2000.

Traducido por: Laura Yoffe

Ahora, tengo que decirles algo sobre mis compromisos personales. Es muy importante que mis estudiantes, -particularmente los del Santi Maha Sangha- sepan que este principio no es algo que sólo lo escribí para decirles:“Este es mi compromiso”. Yo lo aplico. Yo escribí esos compromisos cuando comencé a enseñar Dzogchen. Al comienzo, yo daba enseñanzas de Budismo en general, y también de Tantrismo, y daba información en la Universidad y en ISMEO (Istituto Studi Medio Estremo Oriente). A veces, organizaba algún tipo de conferencia pública. Esos temas no eran un problema.

Luego, más adelante, muchas personas me pidieron que les diera enseñanzas Dzogchen. En ese caso, “enseñanza” significa que yo muestro el sendero y los discípulos lo siguen y tratan de alcanzar la realización. Y esto no es sólo para mis discípulos. También es para mí porque yo estoy en el samsara como todos ustedes. No hay muchas diferencias. Tal vez, yo tenga un poco más de experiencia de la enseñanza y del conocimiento Dzogchen. Eso es verdad. Pero todos estamos en el samsara y necesitamos la realización. Para alcanzar la realización necesitamos el sendero y necesitamos aplicar ese sendero, siguiéndolo de manera correcta. De lo contrario, no tendríamos realización. Por eso, cuando estoy yendo a enseñar a alguien, “enseñar” quiere decir que estoy trabajando con la trasmisión, que estoy trabajando con mi sendero, el que estoy siguiendo.

No es algo fácil cuando la gente en América dice: “nosotros compartimos todo”. Es fácil decir: “nosotros compartimos todo”; sin embargo, la enseñanza es algo concreto para alcanzar la realización. Hasta que tengamos la realización total, debemos respetar el sendero y todo lo demás. Por eso, yo sentía cierta responsabilidad. Al comienzo, el Gyalwa Karmapa me envió dos cartas donde me decía: ¡“Oh! Usted debe enseñarle a mis discípulos; debe venir acá e ir allá para enseñarles en mis centros”. Pero cada vez yo le contestaba: “Por favor, yo no tengo tiempo, no quiero ir a enseñar porque tengo un trabajo, tengo una vida común en la que trabajo y gano dinero; por eso no puedo ir de aquí para allá”. Y así yo recibía cartas una y otra vez, pero nunca aceptaba.

Al final, decidí aceptar porque había algunas situaciones confusas y peligrosas. Por ejemplo: había un centro del Karmapa en Roma, y también otro en Milán desde donde me invitaron con cartas del Karmapa, a las cuales me negué. Pero después, apareció Lama Geshe Rabten de Suiza, un lama muy experto, muy estudioso, que no era un lama común. Eso lo sé muy bien. Por eso pensé: “Si yo no hago nada de lo que el Karmapa me pide, todos irán detrás de Geshe Rabten. Eso no está mal, porque tal vez aprendan un poquito más de la tradición Gelugpa y del estilo del Sutra y del Tantra, etc. Pero es algo muy alejado del Dzogchen y del Mahamudra.”

Luego, pensé: “Tal vez, yo me estoy negando a todo y no está bien. Debería hacer algo, si no todos mis discípulos se convertirán en estudiantes de Geshe Rabten.” Eso no quiere decir que yo estaba celoso de Geshe Rabten, o que estuviera comparándome con Geshe Rabten. Yo pensaba sobre el futuro, acerca de cómo la gente podría seguir la esencia de la enseñanza del Mahamudra y del Dzogchen. Por eso, comencé aceptando ir a enseñar a Roma cuando Geshe Rabten estuviera dando un retiro. Dije: “OK, haremos un retiro”. Y la gente del Karmapa de Roma lo organizó. No había mucha gente, sólo un grupo de diez personas en total. Organizaron un retiro en Subiaco donde dimos el primer retiro que fue largo, ya que continuó durante dos o tres semanas. Hicimos un recreo en la mitad, y luego retomamos el retiro nuevamente .

En esos tiempos yo pensaba una y otra vez: “Ahora, estoy enseñando y soy responsable de la trasmisión. Estoy dando transmisión realmente, y ellos están siguiendo la transmisión. ¿Cómo voy a hacer?” También, hasta ese momento, nunca había sentido: “Yo soy un maestro”. Yo siempre pensaba: “Yo soy un estudiante; yo soy un practicante”. Eso es todo. Yo nunca quise convertirme en un maestro. Pero cuando la gente me pidió y yo empecé a enseñar, automáticamente me convertí en un maestro. Entonces, si soy un maestro ¿qué tipo de maestro quiero ser? Yo pensaba y pensaba en eso.

Yo tomé principalmente estos nueve compromisos. Son nueve compromisos. Yo doy la enseñanza de esta manera y la sigo de este modo, y me manejo con la gente de acuerdo a esto. Esta es mi enseñanza tamcha (dam bca’). Por eso, aquí están mis veintisiete compromisos. Nueve están relacionados conmigo, nueve de los mismos principios están relacionados con mis estudiantes, y nueve están relacionados con la gente común, con gente del dharma común, con amigos, y con gente que quiere colaborar conmigo. Si yo colaboro con estas personas en forma seria, con confianza, ellos serán de ese tipo de personas. Si alguien no sigue esas condiciones, yo nunca colaboro con ellos ni les doy confianza. Por eso: nueve y nueve y nueve se convierte en veintisiete. Esos son mis compromisos.

Por eso, es muy importante que mis estudiantes en general entiendan – y particularmente mis estudiantes del Santi Maha Sangha- deben saber cómo estoy trabajando; y que lo que yo tomo como mi responsabilidad es también es su responsabilidad, y así es cómo deben trabajar. Yo quiero darles esta información y explicarles un poquito. Yo escribí estos compromisos cuando comencé mi retiro en Subiaco, hacia el año 1976, más o menos.

Al comienzo, había una invocación al Dharmakaya como Amitabha –que significa Amitabha Samantabhadra, (no Amitabha al estilo Sutra ), a la dimensión Sambhogakaya como Vajrasattva, y a la dimensión Nirmanakaya como Garab Dorje, y a Guru Padmasambhava como la unión de estos tres kayas. Luego, al real Guru Padmasambhava vivo, a mi único y más importante maestro Changchub Dorje. Yo estoy invocándote. Yo soy tu hijo. Por favor: ayúdame. Estas personas están sosteniendo mi mano, mi pierna, todo mi yo. Luego, yo digo: “Ok, hacemos algo, lo mejor de nosotros”. Si yo no hiciera esto y renunciara a esto, no sería bueno. Algo debo hacer. Esta es mi responsibilidad. Pero no estoy pensando en algo como si fuera un ser realizado y como si yo tuviera una capacidad total. Yo no tengo eso. Esa es la verdad.

“Por eso, frente a ti, yo tomo esto desde mi buena intención. Yo tomo estos compromisos en tres grupos de nueve, que hacen veintisiete compromisos. Yo ofrezco estos compromisos como un tipo de ofrenda. Por favor: tómalos.” Algo así. Y luego comenzamos con el número uno.

Primer compromiso: Yo nunca enseñaré ni hare meditación ni una aplicación o algo así, sólo por interés personal. Esto es muy importante, ya que –en general- en cualquier cosa que hagamos, debemos mostrar que lo hacemos por el interés hacia las personas. En sentido real, tenemos un ego muy fuerte y siempre estamos yendo en esa dirección. Este es el número uno. Yo también voy a tratar de hacer que mis estudiantes comprendan que no deben ir en ese sentido. Y si uno de mis amigos va en esa dirección y tiene esa intención, cuando yo sepa esto, no voy a involucrarme con ellos ni voy a colaborar . Ese es el primer compromiso.

El segundo compromiso: cuando yo doy enseñanzas Dzogchen, mi intención y mi principio, nunca será enseñar sólo para obtener dinero, o por algún interés material. Y también, si mis discípulos van esa dirección, yo no les enseñaré. Yo no voy a colaborar con ellos. Y lo mismo con mis amigos, etc. Para quienes quieran colaborar o ser amigos míos: si sus objetivos o su intención es la de obtener dinero o algo material, yo nunca colaboraré con ellos, ni confiaré en ellos. Este es el segundo.

Kurti (bkur sti) significa “recibir honores” como si dijéramos: “ ¡Oh! Te estás convirtiendo en una persona importante, en un maestro elevado de alto nivel, etc.” Por eso,  kurti – en general- significa que recibimos algo como esto. Y por este motivo, nunca les voy a enseñar ni una sola palabra de la enseñanza Dzogchen. Yo no enseño desde ese principio. Y del mismo modo, es para mis estudiantes y amigos.

Nyendrag (snyan grags) significa “fama”. Pueden ver que mucha gente hace lo siguiente: construyen un monasterio, por ejemplo, en la India o en Nepal y dicen: “¡Oh! Nosotros construimos un monasterio porque necesitamos una base para la enseñanza, una base para que el Sangha pueda vivir allí, etc.” Pero, si miran bien, ellos están haciendo eso para convertirse en personas importantes, para ser famosos. Mucha gente hace esto. Les doy un ejemplo: muchos años atrás cuando fui a Nepal, oí que había un lama llamado Lama Ralo. Tal vez ustedes escucharon hablar de él. Todos estaban diciendo: “¡Oh! Lama Ralo”. Pero yo no sé quien es Lama Ralo; ya que no es famoso en lo absoluto. Y después de un rato, Lama Ralo estaba haciendo algo así como un mantra, y estaba curando gente con el mantra, etc. Luego, encontró algunos estudiantes chinos de Malasia y Singapur que creían en ese tipo de cosas y que se convirtieron en sus discípulos importantes, e invitaron a Lama Ralo a Singapur, a Malasia dos o tres veces. Lama Ralo se hizo rico porque iba a todas esas partes. Cuando volvió, construyó un monasterio que ustedes pueden ver si van alli. El monasterio de Lama Ralo es inmenso. Después, nadie más dijo Lama Ralo; lo llamaron Ralo Rinpoche. Ahora, Ralo Rinpoche sigue de este modo. Este es un ejemplo.

Yo no quiero decir que Ralo Rinpoche no tenga sus cualificaciones. Tal vez las tenga. Yo no sé. Pero estoy tomando el ejemplo de cómo es construir un monasterio. Cuando lo están construyendo ¿qué están haciendo?. Primero hacen un gran templo y en ese templo está el asiento del lama. Es algo muy elegante. Muchos monjes pertenecen a ese monasterio e – incluso -aunque ellos no tengan baños comunes, la sala del lama principal será muy elegante. Y luego, alguien recibirá a Rinpoche, y Rinpoche se sentará en un sitio muy honorable y se convertirá en alguien muy famoso. Este es un ejemplo. Por eso, mi compromiso es que yo nunca iré en esa dirección.

Asimismo, yo no enseño ni hago ningún tipo de acción con la enseñanza Dzogchen para crear un tipo de poder o de posición. Mucha gente tiene esa idea. Años atrás, cuando tuvimos un problema con la gente de la Comunidad Dzogchen en Inglaterra, después yo no fui allí durante muchos años. Y algunas personas decían, por ejemplo: “ ¡Oh! Namkhai Norbu está construyendo una posición imperial en Merigar”. Yo sé que las personas tienen este tipo de ideas. Pero ése no es mi principio. Es muy fácil cuando hay ciertas posibilidades de caer en ese sentido. Por eso, yo tengo este compromiso.

Debido a esto, yo nunca voy a aumentar la enseñanza Dzogchen ni esparcirla por todos lados desde el principio del drensem (’gran sems).  Drensem significa “celos”, y alude a ´compararse con otros maestros y tradiciones´. Por ejemplo: podría parecer que yo había decidido hacer ese retiro cuando Geshe Rabten estaba solo. Como si yo hubiera sentido celos. En el sentido real, ése no fue el principio. El verdadero principio fue que yo me sentiría apenado si no hacía nada. Particularmente, frente al Karmapa, quien me había insistido tantas veces que yo enseñara. Sentí que si no lo hacía, nadie tendría la oportunidad de entrar en el verdadero conocimiento del Dzogchen y el Mahamudra; y luego yo me arrepentiría de ello. Este ejemplo muestra que éste no es mi principio. Este es el sexto compromiso.

El séptimo compromiso es que ustedes saben que  ngagyal (nga rgyal) quiere decir “orgullo”. Desde allí, pensamos: “Ahora somos importantes. La enseñanza Dzogchen es una enseñanza superior mejor que ésta. Por ese motivo, necesitamos tener una posición más grande.” Este no es el principio. Y por ese motivo, sepamos que si tenemos ese tipo de intención, estaremos yendo en el sentido equivocado.

Tradog (phrag dog) quiere decir “celos reales y concretos”. En general, esto es algo muy fácil entre los centros y los grupos de enseñanzas. Incluso, en el Budismo: todos son budistas, pero adentro de los centros hay muchos celos. Y se aplican muchas cosas desde esa intención. Por eso, yo siempre estoy conciente y no me manejo con ese principio.

Luego, tenemos el último compromiso, que significa que no voy a actuar con apego diciendo: “¡Oh! A mí me gusta la enseñanza Dzogchen, porque es lo que practico. Por este motivo, quiero hacer que la gente comprenda que ésta es una enseñanza especial, etc.” Este tipo de apego no es el principio. Por eso, principalmente, hay nueve principios relacionados con acciones mundanas en general. Para las acciones mundanas decimos jigten chöchöd (’jig rten chos spyod). Y no seguimos jigten chöchöd. Esto es algo que dicen siempre los practicantes budistas; pero en un sentido real, ellos lo aplican de la manera contraria.

Esto alude a cómo debo hacerlo para mí mismo, al manejarme con mis estudiantes, y también con mis amigos. Yo no colaboro con personas que no están interesados en este tipo de cosas. Por eso, esto es importante. Yo conozco a mucha gente que, por ejemplo, me dicen :“¡Oh! Estamos haciendo que el dharma sea importante. Queremos colaborar.” Pero luego, si chequeamos un poquito: ¿ésta es una intención pura o no ?

Les doy un ejemplo: muchos años atrás me encontré con Chimed Rinpoche. Tal vez, ustedes conocieron a Chimed Rinpoche en Inglaterra, muchos años atrás. Yo no sé si Chimed Rinpoche aún tiene esa idea en la actualidad. Yo nunca lo había encontrado antes, porque nos conocimos por primera vez en Londres. Y en ese momento, Chimed Rinpoche me dijo “¡Oh! Nosotros somos Khampas.” El es un Khampa del Tibet oriental. Yo soy un Khampa del Tibet oriental. “Debemos hacer algo para salvar la cultura Tibetana y para preservar la educación Tibetana, etc. Necesitamos colaborar. Necesitamos colaborar porque la gente como los lamas y los laicos del Tibet, como los de Tibet central, y las otras personas que tienen poder están deponiendo a los Khampas, y éstos no pueden hacer demasiado. Por eso, nosotros debemos colaborar para difundir las enseñanzas.” El me dijo eso. Y yo le contesté: “Si, hagámoslo”; pero pensé después que era algo muy raro, que no tenía demasiado que ver con la enseñanza, porque yo estoy trabajando con la enseñanza. El también me dijo que tenía un centro de dharma. Y por eso, yo pensé: “¿Cómo podemos hacer eso en ese sentido? No corresponde con la enseñanza”. Este es un ejemplo de este tipo.

A veces, la gente también propone –aunque, incluso no lo digan- algo que se manifiesta en este tipo de colaboración. En nuestra sociedad es algo muy fuerte. Como ejemplo puedo decirles que yo pasé casi treinta años en la universidad. Yo conozco muy bien las reglas de la universidad, las reglas oficiales; y – en particular- cómo los profesores deben colaborar. Si no colaboramos, no podemos tener posibilidades ya que todo se bloquea. En italiano se dice “mafia”, la “mafia” de la universidad. Entonces, la “mafia” también existe realmente en el dharma. No lo llaman así, pero la manera de colaborar y de aplicar la intención es la misma. Y por este motivo, yo no quiero colaborar con gente de este tipo.

Eso significa que si alguien no se corresponde con mis compromisos, aún aunque quieran ser mis buenos discípulos, yo no les doy mi confianza. Si alguien quiere ser un buen amigo mío y quiere colaborar conmigo, si tiene una intención contraria a la mía, yo nunca voy a colaborar con él, ni le voy a dar mi confianza.

Yo no voy a mantener estos compromisos sólo por unos pocos días, sino hasta la realización total. Las relaciones con las personas, con mis estudiantes, existirán siempre; por eso, los compromisos yo los voy a mantener.

Esto quiere decir que tengo esos compromisos. A veces, puede ser que estemos distraídos. Pero, si después de algunos segundos, minutos, de unas pocas horas, nos damos cuenta que estamos distraídos y que estamos haciendo las cosas mal, todo eso no se corresponde con mis compromisos. Cuando me doy cuenta que hice algo mal, siento pena y hago purificación porque tengo ese compromiso. Si lo sé y no lo respeto, entonces mis Maestros, las Dakinis, y los Guardianes, podrán romper mi corazón. Por eso, éste es mi pedido.

Después que yo empecé a enseñar, surgieron los peligros del demonio de gadröd (dga’ brod). Recuerden que gadröd es uno de los demonios de la práctica del Chöd .

Para recordar estos compromisos míos, los escribí en el año 1978. Era el año de la Serpiente de Fuego cuando los escribí. Estos son mis compromisos y es muy importante que ustedes sepan eso. Al saberlo, sabrán cómo colaborar conmigo de la manera correcta. Y sabrán cómo deben estar en la enseñanza Dzogchen y en mi transmisión, en lo que yo les he transmitido. Esto es algo muy importante.