Entrevista a Stoffelina Verdonk

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“¡Bailaré después de mi muerte!”

Stoffelina in the Dzamling Gar gönpa. Photo by Carlos García.

Stoffelina at Dzamling Gar. Photo by Gisela Martinez. 

Nota de la editora:
Esta entrevista fue realizada el 18 de noviembre de 2021,  en el marco de mi actual proyecto de investigación sobre Khaitas, las danzas gozosas. La he resumido y editado para facilitar su lectura, pero he procurado en los posible conservar las auténticas palabras de Stoffelina. En principio no tuve la intención de publicar esta entrevista fuera del contexto de mi tesis. Pero Stoffelina y su hermana Janna fallecieron en un accidente de tráfico el 21 de julio de 2022. Por ello espero que esta entrevista nos ayude a recordarla. Stoffelina fue una gran inspiración no sólo para mí, sino para muchas otras personas. Su amabilidad, su alegría y su incansable dedicación a la comunidad Dzogchen no podrán ser olvidadas. Agradezco a Stoffelina todo lo que ha hecho por nosotros.

Eva Leick

Eva: Stoffelina, gracias por aceptar esta entrevista. Estoy muy contenta de conocer tus ideas sobre Khaitas. Empecemos. Te llamas Stoffelina, ¿cierto? ¿Puedo preguntarte cuántos años tienes y cuál es tu nacionalidad?

Stoffelina: Claro. Tengo 64 años. Soy de Ámsterdam, Holanda. En este momento resido en Francia.

Eva: Sé que siempre estás viajando. Siempre estás en muchos lugares al mismo tiempo. ¿Te consideras una ciudadana del mundo?

Stoffelina: Sí, totalmente, porque en realidad no estoy segura de tener un hogar en ese sentido. Tengo un sitio aquí. Tengo un sitio allá. Estoy aquí y estoy allá y ciertamente me siento muy cómoda con la idea de ser “una ciudadana del mundo”. Y creo que, muy profundamente así es como me veo.

Eva: ¿Y cuál es el motivo de tus viajes?

Stoffelina: La mayoría de las veces es porque voy a enseñar a algún sitio y depende de lo que esté enseñando <risas>. Me formé como bailarina contemporánea hace mucho tiempo y por eso enseño el movimiento. Y luego pasé a la Danza Vajra, Khaitas, y la meditación. Estoy enseñando.

Eva: ¿Podría hablarme de la primera vez que tuvo contacto con Khaitas?

Stoffelina: ¿La primera vez? Creo que fue en Callao Salvaje [Tenerife] en 2011 o 2012. Cuando estaban comenzando. Yo no participé en las sesiones iniciales de Khaitas en el Norte [de Tenerife]. Fue la única vez que llegué tarde. Pero estuve desde el comienzo, después del Norte, estuve bailando con todos. Y seguro que Rimpoché estaba allí sentado, mirando y cantando totalmente asombrado.

Eva: ¿Tú te asombraste desde el principio?

Stoffelina: Sí. No por el hecho de que Rinpoche proponga cosas, dado que es un gran maestro y está completamente volcado hacia sus alumnos, viendo cuáles son sus necesidades y también lo que necesita el mundo, etc., sino asombrada por la simplicidad de las danzas. Esa simplicidad era muy difícil para mí <risas>. Sí. Era muy difícil. Para un bailarín moderno era como, “oh dios mío, ¿qué estoy haciendo?”

Eva: ¿Cómo influye tu danza, tu carrera dancística, tu formación y tu educación en Khaitas?

Stoffelina: Sobre todo al principio creo que estaba un poco en shock. Debido a la sencillez de las danzas. Casi me sentía avergonzada. Y me preguntaba si todo el mundo podía verme haciéndolo y qué le pasaba a Stoffelina <risas>. Pero en otro nivel, creo que desde el principio pude ver que Rinpoche estaba haciendo algo. Por eso seguí haciéndolo. Además correspondía con mi visión de que el movimiento, y específicamente la danza, no tienen edad, ni género, ni clase social. Y con mi forma de interpretar y presentar la danza moderna, con todas esas cosas que siempre hice.  Siempre trabajé con todo tipo de personas, personas con discapacidad mental y física, personas ciegas, sordas, ancianas, gente profesional… Mi especialidad en la carrera de danza era ser capaz de moverme en sincronía total con otra persona, sin previa planificación ni coreografía, desarrollando realmente la energía del movimiento y de la dirección tal como va de momento a momento. Es decir, ese tipo de conexión, de comprensión o inteligencia. ¿Me explico? Movimiento sincrónico, sin coreografía. ¿Y cómo hacer eso? Esta era mi pregunta. Y he estado haciendo muchos experimentos porque me produce y siempre me ha producido algo muy fuerte, ese contacto entre personas. Así que de cierto modo, aunque [Khaitas] estuviera coreografiada, vemos pues a estas personas diferentes en esa situación haciendo incluso el movimiento más simple. No puedo decir que lo entendiera intelectualmente, pero de alguna manera entendí que quería participar, integrarme y que estaba feliz. Una frase larga para decir lo que estaba sucediendo.

Eva: Ahora [noviembre de 2021] hemos celebrado 10 años de Khaitas. Para ti personalmente ¿cómo se desarrolló la práctica?

Stoffelina: El desarrollo básico más evidente o la evolución de Khaitas es que al principio, probablemente porque no había tanta gente que estuviera realmente familiarizada con ellas, bailar juntos requería mucho más tiempo y había encontronazos y descoordinación entre la gente. Luego pude ver que con el tiempo bailar se hizo más fácil al haber más gente que conocía las danzas. Entonces aunque no las conozca, le gente puede integrarse más fácilmente en el flujo de la danza. Esto también ha sido una aspecto muy específico en el comienzo de las enseñanzas de Rinpoche y de Khaitas. Es algo muy particular en cualquier tipo de danza. Uno suele lanzarse y descubrirlo. Haber llegado a los 10 años, es como WOW, qué alucinante <risas>.

Eva: También estás involucrada en enseñar a un grupo en Francia. ¿Podrías hablarme de tus experiencias enseñando? ¿Has observado algún efecto de la práctica de Khaitas en el grupo?

Stoffelina: A nivel de la danza, estoy muy sorprendida. Podrás ver que son muchos asombros seguidos <risas>. Tengo un grupo, que a causa del COVID se redujo a cinco mujeres, todas ellas mayores de 55 años. Una tiene incluso 94 años. Y lo que creo que es increíble es el aspecto de la energía. Todas bailan y yo les he enseñado y explicado de forma muy light. Los Kordros [bailes en círculo] son como… ¿cómo podría llamarlo? ¿Como un motor? La energía,  realmente están conectadas con la danza. Es algo fuerte. Y diré que estoy muy orgullosa de ellas. De verdad que me sorprenden porque realmente se conectan con la danza. Fuera de la danza, por desgracia en este contexto del COVID, se produce la separación y hay conflictos entre las personas de este pequeño grupo. Pero tan pronto bailamos hay armonía completa y escucha y dinámica y conexión viva y alegre. Y cuando paramos, este sentimiento sigue ahí. Luego cuando caemos en el intelecto, la separación se produce de nuevo y trato de deshacerla una vez más en la danza.

Y también está todo lo que decimos en Khaitas sobre la cultura, sobre nuestra vida en este lugar. A ellos en Francia siempre les digo “desde el comienzo ustedes forman de la totalidad del mundo”. Y esta idea les parece cómica <risas>. Pero siempre digo que estamos muy cerca de Montpellier, a 100 kilómetros. Allí bailan. Y también en Marsella, en París y en Berlín. Y también en Singapur. “¿Dónde queda eso?” <Risas> Así pues siempre he puesto el énfasis en lo global, en que formamos parte de un movimiento mundial de Khaitas. Y las diferencias que al comienzo pudieran existir las resuelvo haciendo pequeños performances, porque hacer algo en grupo siempre es muy útil. En los cursos también tenemos alguna sesión de tejido, té, galletas. También salimos a bailar, hacemos picnics, etc. Creo que se me da muy bien hablar, este tipo de charlas agradables.

Eva: En tu opinión, ¿por qué crees que Khaitas es especial?

Stoffelina: Creo que el hecho de bailar juntos es lo más importante. Puede sonar loco, pero creo que hay un gran secreto en ello. Y también es la razón por la que Chögyal Namkhai Norbu no sólo propone la danza y el baile moderno y la expresión artística, aunque le puedan gustar mucho, sino como una forma de evolución, la importancia de ponernos, en este caso, juntos en círculo y ver qué pasa <risas>. No estás bailando solo y tienes que enfrentarte a algo que a lo mejor no te gusta nada. Realizas los mismos movimientos y a veces te chocas con otra persona y te duele. Así que mejor te corres un poco hacia la izquierda. Y entonces lo sorprendente de estas danzas es que en un momento al final -exagero, pero personalmente he tenido esta experiencia muy a menudo- este tipo de cosas se resuelven o armonizan. Así llegamos al significado de la palabra Khaitas, que es armonía en el espacio. En un momento en la danza, hay sólo un movimiento, un ritmo, un sonido y la gente sonríe. Pienso que aunque las danzas sean algo complicadas a veces, siento que su valor es muy simple y cercano a la naturaleza humana. Muy simple. Está muy cerca de nuestra naturaleza, la de todos. No sólo respecto a los practicantes de Dzogchen o a la élite de intérpretes, que son todos unos grandes, ni sólo para los niños pequeños. Lo siento mucho más amplio. Yo también percibo a mi Maestro así, tan profundo y sencillo a la vez. Tan lleno de sabiduría y con una gran visión y comprensión de la naturaleza.

Y diré una cosa más: tuve un duelo muy grande en mi vida. La experiencia de estar muy triste, creo que se llama duelo. Y luego bailando con otras personas, ser capaz de estar en esa situación y experimentar al mismo tiempo la alegría, es increíble. Así que para mí, el valor de experimentar realmente la alegría, cuando todo va bien es fantástico. Cuando las cosas van regular, es fantástico. Pero si realmente… la alegría está ahí. Simplemente está ahí. Entonces tiene un valor muy grande para salir del sufrimiento. Puedes considerarlo una enseñanza, la enseñanza de Buda, la enseñanza de Rinpoche. También es una enseñanza de la estructura primitiva de la forma como los grupos de personas se apoyan mutuamente para sobrellevar las dificultades. Esto lo he experimentado a través de la danza. Es como si el dolor y la pena se fueran o se disolvieran o simplemente se dieran la vuelta. No es que ya no estén ahí, sino que se elevan a través del viaje. Así que creo que Khaitas es muy bueno. Enseñar o aprender del otro o ayudarse mutuamente, no con palabras o tomándose de las manos sino transmitiendo el movimiento de aquí para allá y moviéndose en el espacio, la armonía en el espacio. Esto muy importante.

Eva: Bellamente descrito. Permíteme pasar a otro tema. ¿Por qué crees que el apoyo al pueblo tibetano a través de los artistas tibetanos, a través de las danzas, a través de los vídeos que utilizamos en Khaitas era tan importante para Rinpoche?

Stoffelina: Oh! Porque él entiende el sonido y la música. La importancia del sonido y de los seres humanos y su naturaleza. Se trata pues de una comprensión muy profunda. Pero también la forma como el evolucionó, un ser hermoso y milagroso que ha pasado por la cultura tibetana y específicamente por las enseñanzas budistas y las enseñanzas Dzogchen en las que el sonido es la base de toda manifestación. Esto es algo que todos tenemos en común. Utilizamos el sonido y todos tenemos un cuerpo y nos movemos. Y la fuente de las enseñanzas Dzogchen la obtuvo también a través de la lengua tibetana. Así que el idioma es muy importante. Pero además de eso, creo que está en la cultura tibetana. La gente viene, se reúne y baila, incluso sin necesidad de tener antecedentes espirituales. Y luego, por supuesto, Rinpoche eligió específicamente todas estas canciones. Debe haber sido increíble para él ver a estos jóvenes tibetanos cantando sobre su cultura de una manera moderna y vestidos con trajes típicos tibetanos, porque también hoy en día andan con vaqueros y gafas de sol. Y también está el mensaje para difundir la enseñanza conectándose con las nuevas generaciones, no sentarse en monasterios e ir a lugares religiosos y estudiar sin parar, para llegar también a ellos. Y el poder del sonido…

Eva: Si es que hay alguna, ¿cuál es tú conexión personal con la cultura tibetana?

Stoffelina: No soy tibetana, pero tuve la suerte, hace mucho tiempo, de viajar al Tíbet con un gran maestro llamado Chögyal Namkhai Norbu junto a un gran grupo de personas de diferentes culturas, edades, etc. Y ese viaje fue nuevo y me sacudió para el resto de mi vida. Así que en ese sentido siento que tengo una conexión muy fuerte con el Tíbet.

Eva: ¿Cómo visualizas las Khaitas dentro de 10 años? Y también tú personalmente, ¿te ves todavía bailando dentro de 10 años?

Stoffelina: Claro, bailaré después de mi muerte. Eso espero. Es una buena pregunta. Creo que habrá muchos más círculos pequeños y grandes. Habrá más actuaciones y aún más en lugares más grandes. La energía producirá más instructores. En 10 años, creo que Khaitas ya no será algo desconocido. Y creo que también estará en las escuelas. Y creo que habrá algo increíble y sorprendente. Todavía no lo sabemos <risas>. Creo que las cosas evolucionarán, esto lo puedo ver y sentir. Todavía hay mucho que descubrir, pero creo que dentro de 10 años habrá una sorpresa, realmente como una sorpresa. Siempre hay algo sorprendente. Sorprendente.

Eva: Y una última pregunta: En una frase o en una palabra, ¿qué significa Khaitas para ti?

Stoffelina: <Pausa larga> Cuando vi Khaitas por primera vez, vi la imagen que dibujé en mi propia tesis: Muchas personas juntas tomadas de la mano, en todo el mundo. Sí. Para mí se trata de ir más allá. Más allá de las estructuras, en el sentido de conceptos o limitaciones,  de aceptación y de rechazo, más allá de cualquier filosofía. Usamos nuestras capacidades, porque todos las tenemos, para ayudarnos mutuamente a superar los límites de, cómo decirlo, nuestro “hoyo”, ese hoyo en el que caes y te quedas atrapado. Liberarse de la prisión. Disfrutar. También están relacionadas con la libertad. Esto para mí es muy interesante. Quizás atravesar la estructura es salir de la estructura misma. Pero llevados por la alegría, la alegría es el fuego, la parte que explota. Más o menos así. Tal vez pueda mandarte una carta y replantear estas ideas de otro modo.

Eva: Gracias, Stoffelina.

 

Traducido por Alejandro Pradillo