Los primeros doce años de Shang Shung Publications

Giovanni Arca

En 1982, Chögyal Namkhai Norbu expresó su intención de fundar una editorial para producir obras de interés para la Comunidad. Deseaba evitar la participación formal de la Comunidad Dzogchen y también pretendía crear una fuente de ingresos para los miembros de la Comunidad que produjeran las publicaciones. La ´Cooperativa Shang-Shung Edizioni´ se formó el 24 de febrero de 1983 en Nápoles. El estatuto legal de la empresa le permitía pagar salarios, pero no distribuir ganancias, que debían reinvertirse en actividades editoriales. Alberto Galli, abogado, iba a ser el primer presidente de la Cooperativa, pero tuvo que renunciar pronto porque el cargo no era legalmente compatible con su profesión. Andrea Sertoli, también, tuvo que renunciar al poco tiempo debido a compromisos laborales. Luego fui nominado y mantuve el cargo durante unos doce años.

Antes de que Shang Shung Edizioni iniciara sus actividades, el material para las prácticas era principalmente escrito a mano por el propio Rinpoche, que se sentaba minuciosamente durante horas, desechando cualquier hoja de papel con la más mínima imperfección, aunque fuera en la última línea. Después, los manuscritos se fotocopiaban y se distribuían a los practicantes, aunque en aquella época, en los setentas, éramos solo un pequeño número.

Al principio, además de las prácticas de Tun y demás, limitábamos nuestras actividades principalmente a la publicación de un “Boletín” y luego de la “Carta Merigar”, el humilde predecesor de El Espejo, inicialmente editado por Bruno Irmici. Nuestras primeras publicaciones fueron Yantra Yoga, de Rinpoche, y Nómadas tibetanos, en tibetano, ambas en 1983, seguidas de L’oro raffinato (…) secondo la Mahāmudrā, de Kun dga’ bstan ‘dzin, en ediciones italiana e inglesa, y Lo specchio – Un consiglio sulla presenza e la consapevolezza, que fue el primer libro en lengua occidental de Chögyal Namkhai Norbu en ser ampliamente disponible para el público en general. En 1984 publicamos otro libro de Rinpoche en tibetano, La pequeña colección de preceptos ocultos, basado en un texto de Buddhagupta, el sBa pai rgum chung.
En 1985 publicamos Il Rosario d’oro diTara( El Rosario de oro deTara), de Taranatha. Tengo un recuerdo vívido y entrañable de aquello, porque en aquella época yo no tenía experiencia editorial y Rinpoche me ayudó a elegir las ilustraciones en la Casa Amarilla, todavía en ruinas por aquel entonces. El libro sobre Tara funcionó un poco como rompehielos, también porque fue producido por primera vez por una imprenta profesional, la 2A, que nos tuvo como clientes durante unos años, antes de que la sustituyéramos por la Tipografia Vieri, mucho más grande y capaz de imprimir con una calidad al nivel del mercado (al principio todavía escribíamos a mano los diacríticos). Después de ese libro aumentamos nuestra producción, lo que empezó a requerir más tiempo y compromiso porque había mucho que preparar para los retiros, así como para la información general y las relaciones públicas. Teníamos nuestra primera computadora, una pequeña Macintosh 128Kb., sobre una plataforma elevada de madera que compartía con mi amigo Enrico Dell’Angelo, en una habitación del primer piso de la Casa Amarilla. En verano, ese espacio era un sauna extremadamente eficaz, imposible de olvidar…

A medida que pasó el tiempo, las cosas empezaron a ser progresivamente menos amatoriales, y yo estaba teniendo dificultades para hacer frente a mis compromisos como Gakyil, la recién fundada El Espejo (inicialmente coadministrada por la editorial) y las publicaciones, así que Rinpoche pidió a Karin Koppensteiner que me ayudara. Con su ayuda, nuestra producción empezó a despegar. Karin y yo trabajamos en el “Capannone”, donde establecimos nuestra primera oficina real, que pronto incluyó al equipo editorial de El Espejo.

En una entrevista con El Espejo (diciembre de 1990, número 6), Rinpoche recalcó los objetivos de Shang Shung Publications: “Básicamente, debemos concentrarnos en proporcionar un servicio para las personas de la Comunidad Dzogchen que estén interesadas en la enseñanza. Ése es el objetivo principal. Pero si sólo publicamos libros de enseñanzas y prácticas no habrá posibilidad de continuar porque no habrá ingresos. Así que, sin olvidar nuestro objetivo principal, debemos también preparar algo para generar dinero, para que haya algunos ingresos. No necesitamos hacer mucho dinero como una gran editorial, pero sí necesitamos lo suficiente para continuar con nuestro objetivo principal de publicar traducciones y enseñanzas”.
Siguiendo la idea original de Rinpoche, Shang Shung Publications intentó entrar en un mercado más amplio. Aunque éramos una microeditorial, constantemente nos esforzábamos por mejorar la calidad y presentación de nuestros libros, así como por diversificarnos para vender también fuera de la Comunidad. Nuestro diseño empezó a ser más consistente y reconocible, gracias en particular a Bruno Irmici, que diseñó muchas portadas de nuestras primeras series. Varios años después, Fulvio Ferrari y Paolo Fassoli se encargaron de muchos nuevos diseños gráficos. En 1991 llegamos a un acuerdo para un sello editorial con Station Hill Press, una editorial estadounidense propiedad de George Quasha, miembro de la Comunidad. Así pudimos distribuir y vender en Estados Unidos a través de su catálogo nacional.
Al mismo tiempo iniciamos nuestra producción y distribución de vídeo con cuatro películas, Timeless Present, A Lama around the World, Yantra Yoga y Tun Medio e Posizioni del Londé. También distribuimos la película Kailash. Las personas que participaron fueron Paolo Brunatto, Gualtiero Cocco, Fulvio Rossi, Gaetano Ruvolo, Alex Siedlecki y Manuel Tòdaro. También empezamos a colaborar con varios archivos audiovisuales: Tibet House-Nueva York, Meridian Trust-Londres, Station Hill Press-N.Y., Mystic Fire-EE.UU., Istituto Lama Tzong Khapa, Italia-Tibet, ISMEO y otros. Más información sobre esta primera sección de vídeo puede leerse en la página 4 del número 9 de El Espejo.

Se formó un “Comité Internacional de Vídeo”, con Fabio Andrico, Giovanni Arca, Enrico Dell’Angelo y Rosa Tolli Namkhai.
Alrededor de 1990, Rinpoche designó a Tiziana Gottardi como el primer miembro del equipo de tiempo completo de Shang Shung, después de mí. Hasta ese momento nadie que trabajara para las publicaciones había recibido dinero y Tiziana fue la primera en ser minimamente (casi simbólicamente) remunerada e inmediatamente comenzó a estudiar autoedición, que en ese momento necesitábamos mucho, y a colaborar en varios otros niveles. Durante muchos años aportó una contribución fundamental a nuestras publicaciones. Gaetano Ruvolo, en aquel entonces editor profesional, también empezó a colaborar en la producción y edición, mientras yo continuaba siendo el representante legal, editando y coordinando todas las actividades. En aquella etapa ya había varias personas que colaboraban de diversas maneras, y sería difícil mencionar cada nombre. Entre ellos Gennaro Palladino (quien organizó y produjo casi de tiempo completo las transcripciones de las enseñanzas), y además varios traductores y redactores que también supervisaron la calidad de la lengua inglesa e italiana. Más información sobre esto puede encontrarse en el ejemplar 11 de El Espejo.
Durante los siete u ocho años iniciales, el número de publicaciones incrementó dramáticamente, en línea con el aumento igualmente dramático del número de practicantes de la Comunidad en todo el mundo, gracias a los incansables esfuerzos de Chögyal Namkhai Norbu. Durante muchos años la editorial tuvo ventas muy relevantes durante los retiros concurridos que Rimpoché realizaba en Merigar, y fue uno de los principales recursos financieros de la Comunidad.
Debido a este gran desarrollo, en 1993 se hizo evidente que necesitábamos coordinar los esfuerzos de los diversos Gars y Gakyils, creando una red mundial de practicantes, con el objetivo de establecer un programa coherente y compartido relacionado con las publicaciones de la Enseñanza: “En el transcurso de una reunión en Merigar, presidida por Chögyal Namkhai Norbu, la responsabilidad de elaborar un proyecto básico para todos los diversos aspectos relacionados con la administración del material relativo a las enseñanzas de Namkhai Norbu Rinpoche fue otorgada a John Shane, del Gakyil Azul, Giovanni Arca, de Shang Shung Edizioni, y Adriano Clemente, tibetólogo” (El Espejo, número 21).
Uno o dos años antes, la expansión de las actividades de la editorial había implicado la búsqueda de un espacio más amplio para tener a todos los que trabajaban bajo el mismo techo, y así poder coordinar las distintas actividades y etapas de la producción más eficazmente. Pedí a Igor Legati (traducción y edición), Anna Pucci y Clara Iuliano (gráficos) que se unieran a Tiziana, Gennaro y a mí, con la intención de ampliar nuestra producción al mercado nacional. Silvana Pisani se encargó de nuestras relaciones públicas. A partir de entonces también empezamos a retribuir a quienes trabajaban en las publicaciones.
La editorial empezaba por fin a funcionar de acuerdo con la idea original de Rinpoche, y también de acuerdo a cómo debe funcionar idealmente la estructura de una Cooperativa, pero esto había llevado unos ocho años. Un espacio en la planta baja de la Residencia Lo Scoiattolo, en Arcidosso, se convirtió en nuestra oficina, se compró una máquina de impresión profesional (operada por Gennaro, que estaba en constante lucha con el “monstruo” mecánico), y se firmó un acuerdo con un distribuidor nacional, Albolibro.
Firmamos el acuerdo junto con muchas otras minieditoriales italianas, en un esfuerzo común por superar los retos de la distribución nacional para las pequeñas editoriales. Albolibro ofrecía la presencia de once promotores regionales a cambio del 9% del precio de venta, lo que situaba nuestros costes de librerías, promoción y distribución en el 37%, bastante en línea con el mercado. Tuvimos que garantizar un mínimo de un nuevo título al mes en 1500/2000 ejemplares, lo que fue todo un reto para nosotros, ya que había que añadirlo a nuestra ya muy ocupada actividad de publicaciones para los miembros de la Comunidad. Para promocionar nuestras publicaciones también acudimos a la Feria Internacional del Libro de Francfort de 1993, junto con Station Hill Press, que distribuía nuestros libros en inglés. Al mismo tiempo, empezamos a comprar derechos para el mercado italiano principalmente a editoriales americanas especializadas en budismo.
Todos estábamos trabajando duro, y en múltiples frentes, hasta que un día recibimos inesperadamente la noticia de que Albolibro estaba en quiebra. Fue un acontecimiento relativamente importante que ocupó titulares en los medios de comunicación, porque arrastró a muchas pequeñas editoriales, entre ellas nosotros, a una pesadilla de problemas. Cuando recibimos la noticia de que Albolibro estaba en liquidación, descubrimos que nuestros libros llevaban varios meses sin distribuirse ni venderse, y nos encontramos con que debíamos dinero a imprentas, al contador, facturas, etcétera.
Debido a esas desafortunadas circunstancias, recibimos cierta ayuda financiera de la Comunidad, pero tras unos meses quedó claro que el deseo de mantener la editorial como Cooperativa ya no estaba presente. Se decidió entonces continuar las publicaciones con la marca Shang Shung, pero como una sección editorial de la Comunidad Dzogchen. Acepté ser el liquidador de la empresa y procedí a su disolución. Tiziana e Igor siguieron trabajando en las publicaciones durante muchos años después de eso. La deuda restante se saldó por completo al cabo de unos dos años vendiendo parte de los libros en existencia durante los retiros. Así concluyó el primer capítulo de Shang Shung Publications, pero no toda su historia.
En aquellos primeros años aprendimos todo desde cero y conseguimos publicar docenas de libros y cientos de cuadernillos sobre la Enseñanza con recursos muy limitados. Los primeros doce años representaron mucho más que el inicio de una editorial ordinaria. Muchas cosas empezaban al mismo tiempo: Merigar, la Comunidad, las publicaciones, Coabit, A.S.I.A., el Instituto Shang Shung, y esta explosión de actividades fue profundamente percibida y compartida por todas estas organizaciones diferentes, pero íntimamente conectadas. Muchos de los principios fundacionales, políticas, acuerdos, estatutos y regulaciones que ahora damos por sentados fueron establecidos por primera vez. Desde el principio, las actividades se basaron en el principio de la colaboración voluntaria, y al principio Shang Shung Publications consistía principalmente en completos amateurs, cuyo trabajo pionero sentó las bases para el futuro desarrollo de nuestras actividades editoriales, que aún continúan y evolucionan gracias al compromiso de muchos. Es innegable que los comienzos fueron duros en muchos sentidos, pero aprendimos mucho más que solo hacer libros. Han colaborado muchas más personas de las que ha sido posible mencionar aquí, y estoy seguro de que todos los involucrados en aquel momento estarían de acuerdo en que ha sido un gran privilegio que debemos a la visión, la inagotable dedicación y el sacrificio de Chögyal Namkhai Norbu.

Traducción Dannae Ruiz