Recordando a Sergio Campodonico desde Nápoles, Italia

Tal vez ni siquiera los que somos napolitanos conozcamos la Via Ferdinando Palasciano, una estrecha calle que desciende hasta la Villa Comunale y luego hasta el paseo marítimo de Mergellina. Pero en la Comunidad napolitana la recordamos bien, al menos los primeros discípulos del Maestro. Fue allí, en un pequeño gimnasio, donde nuestro Maestro dio las primeras Enseñanzas; y fue allí donde conocimos a Sergio, uno de los primeros instructores autorizados de Yantra Yoga. Y él fue el punto de referencia para nosotros desde entonces. Sergio pudo demostrar su capacidad administrativa y organizativa en el nuevo centro que la pequeña Comunidad Napolitana había fundado en Via del Parco Margherita. Allí nuestro Maestro impartía enseñanzas sistemáticamente, incluidas las relativas a la medicina y a la astrología. Allí el liderazgo de Sergio fue reconocido por todos. Y empezamos a conocerle bien. Y nos contaba sobre sus travesías en barco. Sergio era un apasionado del mar y nos fascinaba con sus relatos de los mares tormentosos que había tenido que enfrentar. Fascinación y terror que recordaban a los cuentos y novelas de Conrad, Melville y London, protagonizados por héroes, lobos de mar que se enfrentaban a los procelosos escollos del mar. Y su rostro y sus arrugas mostraban las marcas del sol y la salinidad.

Fue justo en aquella época. Era 1974 y se veía a bonito grupo  de mujeres y hombres jóvenes que seguían a un hombre igualmente joven de tez morena que deambulaba por el Vomero, la Piazza Vanvitelli (un barrio de colinas de Nápoles) y se dirigía siempre a la misma trattoria y allí, este joven de cara más oscura pedía penne all’arrabbiata (pasta picante) y friarielli soffritti (brócoli salteado). Por supuesto, todo picante al máximo. Y allí también, nuestro Maestro daba sus enseñanzas. Sí, enseñanzas;  pero eran sobre cuidados y diversas formas de conservar los pimientos picantes y de preparar los condimentos. Y luego, en esos casos, Sergio mostraba sus conocimientos sobre vinos y sus maridajes con la comida. Y es que Sergio era también un consumado sommelier y un buen cocinero. Amaba las cosas buenas y agradables que nuestra  vida terrenal daba, con pleno conocimiento.

El Maestro era íntimo y amigo de Sergio, con algunos momentos incluso de complicidad. Eran casi contemporáneos. Pues bien, como al Maestro le encantaba comer mozzarella, Sergio utilizaba todas las tácticas para suministrarle mozzarella de búfala de Campania cuando había un grupo de asistentes atentos a su régimen alimenticio. Sólo por esto debe haber recibido algunas bendiciones y guiños sonrientes.

Nuestro Maestro siempre le sonreía; a veces le miraba un poco desconcertado, Y, tal vez, éstas habrán sido las últimas imágenes de la vida de Sergio. A quienes escucharon o visitaron a Sergio en los últimos días de su enfermedad siempre les dijo que el Maestro estaba siempre presente en su corazón y en su mente y que, seguramente, no sufriría.

Sergio Campodonico dejó su visión humana el 11 de octubre de 2023 a las 11 de la noche.

¡Que cuando mueran nuestros hermanos Vajra, en el estado del Bardo de la Dharmata y por el poder de la transmisión directa, la reconozcan tal como el hijo reconoce instantáneamente a su madre y tengan la realización total en beneficio de todos los seres sensibles!

 

Antonio Morgione y Alberto Carpasio