Vislumbres en el camino (Steven Landsberg)

Extracto de una charla durante un retiro llevado a cabo en octubre 2023 en Santa Fe, EE.UU.

Vamos a continuar con lo que empezamos a discutir ayer sobre estas tres continuidades. Ayer hablamos brevemente acerca de la continuidad causal y vamos a continuar hablando de eso, pero también introduciremos lo que se denomina como la continuidad del sendero, haciendo referencia a todos los aspectos del sendero que nos ayudan a progresar.

Entonces, ¿Dónde comienza el camino? Comienza del Mahayana. La esencia del Mahayana es la consideración de que todo lo que hace el practicante es, en última instancia, por el beneficio de todos los seres. Se centra en nuestra motivación y nos indica que nuestra realización última dependerá de nuestra consideración de todos los seres.

Al principio puede parecer como que hacemos este trabajo para ayudarnos a nosotros mismos. Queremos sentirnos en paz, queremos sentirnos satisfechos y tener sentimientos de virtud. Nos motivamos principalmente con tres diferentes ejemplos de cómo se puede aplicar la compasión. Uno es actuar o comportarse como un rey, primero entenderé lo que está pasando y me iluminaré y después de eso, guiaré a otros seres a la iluminación. Tenemos la sensación de que, a menos que yo entienda primero, ¿cómo podría beneficiar a otros?

El siguiente es más como tener motivación como el conductor de un bote, donde todos suben al bote juntos y tu dices, “Estoy bien, naveguemos este rio juntos”. Tenemos un sentido más amplio de colaboración y compatibilidad. En nuestra practica tratamos de trabajar juntos con otros seres sintientes. La tercera motivación es algo como un pastor que primero empuja a todos hacia el objetivo ultimo y cuando finalmente todos están establecidos en la condición ultima, tú vas al final. Aunque las tres aplicaciones de bodhicitta son importantes, la tercera parece la más desinteresada.

Cuando recién empezamos, podemos sentir que nuestra motivación es generada principalmente por este deseo de entender que esta pasando. Es como yo primero y después llevare a todos los demás. Después, gradualmente, a medida que nuestro entendimiento se expande, somos capaces de movernos junto con otros y reconocemos la importancia de los otros seres y que realmente no hay entrada a esta dimensión ultima a menos que estemos acompañados por todos los seres. Así que esto se vuelve muy importante, No podemos buscar la iluminación solo para superar los cinco venenos que descubrimos dentro de nuestra propia dimensión. De alguna manera, ese sentido de acoger y acompañar a todos los seres en este camino se convierte en una enorme motivación. Se vuelve una necesidad. Aunque practiquemos solos o en retiro, nuestra motivación se cumple con el sentimiento de que yo y todos los seres estamos íntimamente conectados.

A medida que avanzamos, comprendemos lo que es la integración total y que el samsara o todas las posibilidades de sufrimiento no son sólo mías, sino que están en todas partes en las dimensiones de las seis lokas, y la bodichitta se vuelve tan refinada que vemos que, en última instancia, la iluminación va a depender de la realización de otros seres. Así que, naturalmente, uno trabaja tanto como sea posible en esa dirección.

Sé por mí mismo que cuando empecé a estudiar, no tenía ni idea de eso. Sólo sentía que podía obtener mi propio entendimiento al respecto y que de alguna manera estas otras cosas se acomodarían en su lugar. Pero cuando practicamos, meditamos y contemplamos, empezamos a entender que nuestra contemplación no puede llegar a ser totalmente inclusiva a menos que todos los aspectos de los sufrimientos de todos los seres, que todas las posibilidades samsáricas tengan cabida en nuestra contemplación. El significado es que nuestra contemplación no tiene bordes ni límites y, de ese modo, la posibilidad iluminada de todos los seres debe integrarse en nuestra práctica.

Así que esta práctica y la continuidad de este camino comienzan con este tipo de motivación de un practicante de Mahayana, sea del nivel que sea, el rey, el conductor del bote, o el pastor.

Visualización del Mantra

Y en el contexto Vajrayana, uno no puede realmente proceder en el camino a menos que uno tenga el empoderamiento. Así que primero es necesario obtener el empoderamiento de la deidad en particular en la que uno va a trabajar. En nuestro caso, sabemos que Rinpoche muy rara vez dio grandes empoderamientos. Lo hizo, de vez en cuando, como Mandarava, Shitro y algunos otros. Principalmente, el siempre dio los lungs del tun corto, medio y largo, junto con sus respectivos mantras. El también nos dio el lung de los mantras de muchas otras practicas secundarias. Nos enseñó el método Anuyoga de transformación instantánea. En este punto, comenzamos a aprender las distintas fases del camino de la transformación: primero la fase de la generación, esto significa que todos los aspectos de nuestra visión relativa, que están principalmente abarcados por la conciencia de los sentidos, los sentidos mismos, y sus objetos, todo eso tiene que transformarse en el reino de la deidad. En esta aplicación de la transformación instantánea debemos reconocer la simultaneidad del espacio no nacido y la sabiduría auto existente.

Después esta la recitación apropiada del mantra con su visualización. Para cada deidad, la visualización del mantra puede ser diferente. Hay diferentes tipos de visualización, pero si solo buscamos dibujar un circulo o una figura ocho, como Mandarava, y solo seguimos eso con nuestra mente, no funciona de esta manera. Podemos intentarlo mucho en ese sentido, y la gente lo hace, y luego vienen con preguntas extrañas sobre como hace esto y como puedo hacer una visualización tan complicada. Bueno, no puedes, no de esa manera.

Debemos entender esta esta rueda de mantra es una rueda de energía y no solo un objeto de nuestro enfoque direccional. La cadena de mantra tiene una manera de hacerse auto aparente. No es la consecuencia de intensa objetivación, sino la unificación de lo que llamamos interno y lo que llamamos externo. Hay una especie de unificación en la que la energía se libera y la visualización del mantra se hace evidente y relevante. Su movimiento, las letras, colores, y la luz se hacen auto-evidentes.

La mayoría de las veces tenemos algo sencillo, solo girar a la izquierda, girar a la derecha, letras mirando hacia dentro o hacia afuera. Eso ya no es tan fácil, pero nunca seremos capaces de visualizarlo si solo intentamos enfocarnos de una manera en particular. Recuerda que la mente es muy limitada – solo puede hacer una cosa a la vez – entonces si nos enfocamos en una cosa, entonces no nos estamos enfocando en la otra. Por eso Rinpoche siempre hablaba de esta idea, de una idea global de visualización, que significa una situación en la cual la mente no se dirige a si misma a un punto de referencia en particular. En este caso sigue existiendo un punto de referencia, como gira el mantra, etcétera, pero incluso para entender eso, debemos renunciar a prestar atención a detalles muy pequeños. Obtenemos una especie de idea global, pero si convertimos la idea global en un concepto ordinario, entonces tampoco funciona. En ultima instancia, con lo que estamos trabajando es algo que va mas allá de ideas físicas, expresión verbal y un enfoque materialista condicionado por el enfoque dualista de un sujeto y un objeto. Es completamente energético a este nivel. Debemos aprender como trabajar con nuestra energía.

Cuando hablamos del continuo relacionado con el resultado, se refiere al estado final de realización o los tres kayas. No es un estado que se pierda o deteriore o disminuya de alguna manera. Aquí la motivación Mahayana se cumple por completo y, en última instancia, esta continuidad del fruto se manifiesta como los tres kayas, que sólo sirve para beneficiar a otros seres.

Cuando leemos sobre los ejemplos de los grandes maestros en sus autobiografías y observamos a los que aún hoy están con los pies en la tierra, podemos hacernos una idea de su realización y de cómo esta se manifiesta en forma de actividad. Todo lo que hacen es trabajar en beneficio de la realización de los seres sintientes. A veces los estudiantes se obsesionan con los distintos comportamientos de los maestros. Tenemos nuestras propias limitaciones y con frecuencia hacemos juicios sobre cómo los maestros deberían comportarse. Es un tema complicado, pero por nuestra parte, no sólo debemos observar el comportamiento de un maestro, sino también reconocer nuestras propias limitaciones y prejuicios respecto a lo que consideramos bueno y malo.

Visión Karmica

Toda nuestra visión kármica y las apariencias y condicionamientos que resultan de esa visión, nuestros pensamientos, son engañosos, pero al mismo tiempo parecen reales, sólidos, independientes – algo separado de una manera muy dualista, relacionada con el sujeto y objeto. Tenemos que reconocer eso. Si no entendemos ese punto, necesitamos estudiar más y observarnos más a nosotros mismos y llegar a una comprensión muy clara de lo que Rinpoche llamaba ser consciente de nuestras propias limitaciones. Esto puede ser una configuración mental, una vibración energética, una manifestación física.

Cuando estamos realmente condicionados por nuestra visión kármica, estamos sujetos a todo tipo de problemas. Podemos sentirnos molestos, podemos impacientarnos, fastidiarnos, podemos enojarnos, sentirnos atraídos, apegados, podemos enamorarnos y apegarnos aún más. No me malinterpreten. No quiero decir que el amor no sea algo genuino. El amor siempre es bueno, ¿cierto? Pero enamorarse es otra cosa, porque eso significa que nos hemos distraído por cierta apariencia, y los resultados se manifiestan muy sistemáticamente y puede ser muy doloroso.

Incluso cuando nuestra visión kármica es muy abrumadora, y todo parece muy real, independiente, sólido, permanente, la base de esa manifestación, o la mente de claridad luminosa, nunca está ausente. Incluso cuando estamos totalmente distraídos y abrumados por nuestra visión kármica, esa mente de total conciencia y luminosidad no está ausente. Puede estar oculta o disfrazada. Esto mismo es la continuidad causal de la que dijimos que era imposible escapar. Así que una vez que hemos recibido instrucciones de un guru, uno se familiariza con esta idea de que sea lo que sea que aparece en nuestra experiencia, no es otra cosa que esta esencia de claridad luminosa.

Puede que no reconozcamos eso, pero, lo reconozcamos o no, no hace que esto sea falso. Lo que debemos reconocer como practicantes, sin embargo, es que no necesitamos agregar algo a nuestra condición. En otras palabras, si nos sentimos disgustados, enfadados, apegados o confusos, no es que necesitemos agregar algo a eso o editarlo de alguna manera porque, en última instancia, no podemos eliminar la forma en que la continuidad causal se nos manifiesta, el disfraz y su naturaleza última. Así que no necesitamos añadir algo, ni tampoco quitar algo.

Pero si no podemos reconocer esta conexión inherente indestructible, entonces es recomendable que intentemos aplicar el método en el que todas las apariencias se reconocen como diversos dioses y diosas. Si no podemos reconocer esa condición última, como el Mahamudra o Dzogchen, entonces quizá sea útil practicar algo como la fase de generación del Vajrayana. Pero incluso si practicas la fase de generación Vajrayana, y sólo sigues mecánicamente los pasos que allí se recomiendan, descubrimos muy rápidamente que sólo decir billones de mantras no cambia nada.

Así que no hay duda de que, si aplicas todas estas prácticas de forma perfecta, entonces puedes obtener un buen resultado. Pero en muchas escuelas, y particularmente hoy en día, he observado que los profesores empiezan por el final, tratando de señalar a sus alumnos el significado último desde el principio y luego diciéndoles: “Ahora vuelvan con ese tipo de comprensión y apliquen su práctica”. Entonces podemos obtener una comprensión real de esa manera y esas prácticas pueden tener definitivamente un significado más concreto para nosotros. Incluso si practicamos Sutra o Kriyatantra con esa comprensión última, todo se vuelve más útil, más práctico y la posibilidad de que su resultado se manifieste se hace más evidente. Rinpoche estaba haciendo esto en los años setenta y parece que muchos profesores hoy en día están siguiendo ese enfoque.

De vez en cuando puede ocurrir que todas las apariencias, visiones, sonidos, fenómenos mentales y demás se manifiesten como una luminosidad brillante, estable, igual que la corriente de un río. Esto significa que la estabilidad no es algo que se rompe – por la mañana es de esta manera, por la noche es de esta otra y cada día es diferente. Eso es inestable. Pero ahora estamos hablando de este nivel de estabilidad, como el flujo uniforme de un río. Hay una especie de realización aquí. No creo que tengamos eso, pero este es el punto que intentamos comprender a través de esa práctica. Cuando esta experiencia de equidad se hace evidente, inmediatamente la conciencia prístina -o esa conciencia que es totalmente incondicionada y sólo se conoce a sí misma- puede surgir espontáneamente no como una consecuencia sino como nuestra propia condición última. Este es el gran cruce o intersección del que es consciente y la conciencia en la que estamos.

Steven Landsberg estudió con maestros budistas tibetanos tradicionales durante varias décadas y ha sido alumno de Chögyal Namkhai Norbu desde principios de los años ochenta. En los últimos años ha viajado extensamente por América y Europa dando entrenamiento sobre presencia consciente y otras prácticas.